A través de "Un adios a la empresa", blog de un ex-consultor que se pasa al otro lado, he llegado a "Vida de un consultor" y a "Otro día trabajando".

La verdad es que me lo he pasado muy bien leyendo sus post. Cuando has estado ocho años en una consultora, todas esas historias las conoces y las has vivido. Leerlas escritas por otros supone un ejercicio de memoria y, hay que reconocerlo, nostalgia, pero sobre todo, proporciona un rato de diversión que se agradece en estas pesadas tardes de verano.

La consultoría es un trabajo (no creo que se pueda decir profesión) que resulta casi siempre apasionante pero siempre agotadora. Las jornadas de trabajo de 12-14 horas con profesionales excelentes (vale, también hay algunos trepas y algún "error de recruiting") se compensan precisamente por la amistad que sueles tener con tus compañeros.

Lo que visto desde fuera resulta menos recomendable es lo cerrado en sí mismo de ese mundo. En la mayoría de los casos tus amigos suelen ser compañeros de trabajo, con los que tomas copas y sales a cenar a sitios que te han recomendado tus gerentes o socios y donde hablas de clientes, promociones y de esos mismos socios. Seguro que las consultoras son las empresas donde más matrimonios entre empleados se producen (y para ello el número de relaciones ha sido muy superior).

Un antiguo consultor lo llamaba "la centrifugadora". Cuando estas dentro no eres consciente de lo rápido que estas girando y de lo difícil de salir de ella. Quieres seguir para llegar a senior cuando eres junior, a gerente después...y así, hasta socio, para ganar los 500.000 euros y pensar que entonces es cuando vivirás mejor.

De todos modos, después de dos años "al otro lado", compruebas que nada es blanco o negro y que hay muchos, muchísimos grises.

Es verdad que fuera sueles tener mejor equilibrio vida laboral/familiar. El tema de la responsabilidad cambia mucho, pero es difícil decir si más o menos. En una empresa mediana, tus decisiones cuestan o hacen ganar dinero. Y se ve claramente en la cuenta de resultados de cada mes. ¿Cuanta gente puede decir esto en una consultora?. Los equipos que te rodean tienen perfiles que no son idénticos al tuyo (oh, que sorpresa!!!) y los intereses, también. No todos van a los mismos lugares de veraneo, mismos sitios de copas o se compran las corbatas en la misma tienda. De hecho, algunos ni se compran corbatas.

Desde fuera se nota también en lo referente al "círculo cerrado". Los mismos amigos con los que antes era fácil hablar por teléfono, quedar a comer o tomar algo, desde fuera resultan bastante más inaccesibles. Y no creo que se trate de un tema de mala voluntad, sino de estar tan metidos en su día a día que no cabe casi nada más.

Como conclusión malintencionada, tampoco debe tenerse tanto trabajo cuando hay tantos consultores escribiendo blogs. No será todo una cuestión del llamado "overtime cultural" (como el que estoy haciendo yo ahora ;-) )

Felices vacaciones a la mayoría, que cierran en agosto. Yo seguiré escribiendo sobre como queda "un cliente" cuando los consultores se van...