Ayer tuve oportunidad de comer con un antiguo compañero (y sin embargo, amigo) de consultoría.

La buena relación y la sinceridad nos permitió ver la gran diferencia entre los puntos de vista cuando tu trabajo es vender los proyectos y cuando estás en el lado que compra.

Se quejaba del poco dinero que quería gastarse uno de sus clientes en determinados desarrollos de iniciativa propia (o empujada por el consultor), y lo mucho que gastaba cuando el proyecto le venía impuesto por su empresa matriz.

El proyecto en cuestión generaba beneficios como la mejora de la relación con los asociados, mejorar la comunicación, evitar algunos costes cambiando información en papel por información colgada en una web, etc. Beneficios evidentes desde el punto de vista tecnológico y de venta del proyecto. Pero dificilísimos de llevar a una cuenta de resultados. Y cuando tienes el punto de vista de compañía, lo que manda es la cuenta de resultados.

Luego, cuando la matriz impone que se adopten determinados sistemas, se hace, gastando lo que haga falta.

En las empresas más pequeñas la situación es similar. Las solicitudes de proyectos por parte de los diferentes departamentos exigen, para su aprobación por el comité o dirección general, la demostración de un beneficio, preferiblemente económico o muy evidente en cuanto a imagen o calidad. Un proyecto empujado desde la dirección general o por el consejero delegado, se ejecuta aún que no cumpla exactamente los criterios antes mencionados.

Ayer leía en el blog de Markitos que la "culpa" del retraso de las pymes españolas estaba en la mentalidad. Hay algo de verdad, pero esas pymes suelen venir del esfuerzo individual de alguién que de la nada ha creado su empresa de 100 ó 200 trabajadores, que factura entre 50 y 100 millones de euros y que suele recordar sus inicios, en que cada peseta ahorrada era una posibilidad de reinvertir para crecer o de recuperar beneficio.

No es solo la mentalidad del empresario, es la dificultad que solemos tener desde la tecnología para "ponernos en los zapatos" del que paga y quiere ganar dinero. A veces nos cuesta recordar que el objetivo de las compañías no es tener los mejores sistemas, sino la mejor cuenta de resultados. Lo primero es, a veces y solo a veces, una herramienta para lograr esto último.