Hoy he tenido una curiosa reunión con nuestro proveedor de telefonía móvil.
No voy a hablar de esa tendencia tan comercial a echar la culpa de todos los males a los de administración, facturación, cobros o resto de departamentos, como si ellos trabajaran en otra empresa. Creo que esto se da en todas las empresas y ya dará para otro comentario.
Nosotros tenemos unas cuantas docenas de líneas de voz y, desde hace un año, empezamos a utilizar la transmisión de datos, nuestros conductores confirman las entregas en un portal accesible vía wap y algunos de nuestros vehículos tienen instalados localizadores GPS, que trasmiten la posición vía GPRS. Nada que no tengan las grandes empresas de logística o transporte, pero creo que por encima de la media en las empresas medianas.
Bueno, pues este proveedor nos remite cada mes dos facturas de alrededor de 25 páginas, y ahí no está la voz, que como ocuparía más de 1000 páginas, nos envían en CD. En esa montaña de datos (que no d einformación) se oculta una increíble maraña de tipos de contrato, planes, modos de facturación y cuentas de cliente diferentes.
A nosotros nos resulta casi imposible algo tan sencillo como saber cuantos datos transmite un terminal al mes ni cuanto deberíamos pagar por ello. Ampliar el alcance de los proyectos es, desde el punto de vista de esta parte del presupuesto, una lotería.
Otras conseccuencias son el retraso en el pago de las facturas, la necesidad de que nos hagan abonos, ...y un trabajo administrativo por las dos partes inmenso.
Aquí es donde echo de menos las ideas que siempre apunta Enrique Dans sobre modelos de negocio. Ojala llegue el momento en que pague X euros por cada línea de sólo voz, e Y euros por las de voz y datos. Y punto. El ahorro para las dos partes sería incalculable.
Una historia (no sé si es real) que me contaron en un estado de EEUU es que allí las llamadas locales eran gratuitas desde que una ley obligó a los proveedores a facilitar una factura con el detalle de todas las llamadas. El coste de generar y enviar esas facturas era tan grande como el del servicio. Solución: llamadas locales gratuitas y no te hago factura.
La tarifa "plana" por línea asegura al proveedor su "ARPU" constante, minimiza el trabajo administrativo y simplifica la labor a sus comerciales y, sobre todo, a sus clientes.
Como siempre, Enrique lo explica mejor:
Esto no para, y apunta en la dirección que todos sabemos: acceso universal desde cualquier sitio, y completamente plano. No hay otra manera. Olvidémonos de la facturación por tiempo y de la facturación por distancia, son cosas del pasado.

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