En casi todas las empresas, por estas fechas se comunican los cambios que van a afectar a la compañía para el año que empieza.

Además de los cambios más importantes, se tratan una serie de temas que, aparentemente, no lo son tanto, pero suelen crear los mayores problemas con las personas.

Algunos ejemplos que he vivido en estos años, y que suelen empezar así

desde el 1 de enero...

el café de la máquina deja de ser gratis y costará 30 céntimos,
no se deberá tomar café en grupos en la cafetería del cliente,
se cumplirán determinadas normas de uniformidad,
se eliminan las suscripciones gratis a revistas,
los despachos de gerentes pasan a ser compartidos,
se aprovechara la tarde de los viernes para las reuniones de departamento,
se deja de utilizar el puente aéreo y se vuela con la compañía XXXXXX,
los días de asuntos propios no se podrán tomar en puentes,
...

Este año me está tocando ser portavoz de algunas decisiones de este tipo. Teóricamente, las decisiones del comité de dirección deben ser colegiadas (Jordi Canals, Revista IESE Abril 2.005), pero la verdad es que, igual que como consultor me costaba mucho vender proyectos en los que no creía, ahora me cuesta defender posturas o iniciativas en las que no creo.

Puedes defender posturas contrarias en esas reuniones, pero la empresa no es una democracia, y en ocasiones lo que se decide no es lo que a ti te gustaría. Pero de puertas afuera, entiendo y asumo que mi obligación es defender esa postura. Además, tienes la ventaja de que la mayoría de las objeciones ya se te han ocurrido a ti antes.

Cuando vienes desde fuera y aterrizas en un puesto de dirección, lo más complicado es ganarte la confianza de las personas. A nivel estrictamente profesional es más sencillo (supuestamente te han elegido por tus conocimientos y capacidades) pero en lo personal es un trabajo más difícil. Y algunos de estos cambios de políticas parecen piedras puestas en el camino.

En fin, que defender algo en lo que no crees es siempre complicado. Y cuando no tienes muchas herramientas en tu departamento con que "compensar" las directivas generales de la compañía, es un poco más difícil. Y cuando digo compensar siempre en otros aspectos, nunca ir contra las directivas generales y nada peor que el directivo que dice "es que se ha decidido así", sin implicarse. Yo creo que siempre se dice HEMOS.

Aún así, ya sabes cuando diriges personas que no siempre tienes que dar buenas noticias (esas se dan solas). Así que aprovecharemos esta semana y, entre puente y puente, daremos los chapuzones correspondientes.