El sábado pasado, despues de tres años de fidelidad, decidí dar el paso y pedir el cambio de mi contrato de acceso a Internet en mi domicilio particular.
En casa suelo utilizar Internet, básicamente, durante el fin de semana y algunos días por la noche, cuando no hay nada interesante que ver en la tele y me apetece leer noticias y cosas que no suelo leer en horario laboral. El fin de semana, además, mi hija lo utiliza para ver y hablar con su prima, que vive ahora en Chicago. Las dos tienen 5 años y resulta curiosa su percepción de las comunicaciones, pero eso lo contaré otro día.
No es un uso muy intensivo, he sobrevivido con mucha dignidad con mis 512 kb, y creo que nunca necesitaré 20 Mb. Pero también tengo claro que será muy duro estar un mes o una semana sin conexión. Esperemos que quedé en eso y no sea un ejemplo de los que cuentan de meses y meses buscando anular un contrato para dar otro de alta.
Con esos antecedentes, y las historias para no dormir de todos los que han intentado cambiar, he pospuesto más de un año este cambio. Además, en un fantástico empleo de técnicas de gestión de clientes y fidelización, mi proveedor ofrecía mejores condiciones a las altas nuevas que a los clientes ya existentes.
Hace poco leí que ahora era más fácil cambiar de marido o esposa que cambiar de proveedor de telefonía/comunicaciones. Más rápido y con menos papeleo.
Bueno, que tanto la agradable operadora como la cinta grabada que me sometió a un curioso interrogatorio me aseguraron que para mediados de mes estaría resuelto... a lo mejor puedo ver las Fallas en directo con alguna webcam del Ayuntamiento de Valencia.
Intentaré contar como sigue la experiencia, tanto si es buena, como si es como la de casi todo el mundo ;-)

6 mar 2006 | 04:04 PM
Pues... como suele decirse...
¡Que Dios reparta suerte!
7 mar 2006 | 08:18 AM
El valor no se te supone, como decía la cartilla de la mili, se te reconoce.
Estaremos atentos a los resultados.