Ayer estuve comiendo con un ex-compañero y amigo.

Él dejó una gran consultora para embarcarse en una aventura en los tiempos de la burbuja, ahora lleva algún tiempo en una consultora más pequeña que crearon desde la nada, con la experiencia de algunos buenos profesionales que venían de esas grandes. Probablemente ahora se trate de una de las consultoras española con mayor crecimiento.

Hablamos de todo un poco, de los viejos amigos comunes, del modelo de negocio de las Top Consulting, de la carrera que ofrecen, de lo diferente de estar en una empresa más pequeña, de estar "en el otro lado", en fin, una conversación muy agradable.

De ella, me quedan algunas ideas. La primera, el entusiasmo que trasmite alguién que siente como suya la compañía para la que trabaja. Como se minimizan las dificultades y se valoran los logros.

La posibilidad de volver. Siempre he pensado, al contrario que otros, que eso nunca me apetecería. Pero esa "tensión vital" que trasmitía ayer mi amigo, junto con la experiencia de haberles visto trabajar, te hace pensar. No en volver a una de las Big Five (o las que sean), pero si a otro modelo, con menos estructura, más ganas de crecer y hacer cosas nuevas, menos burocracia y más idea de ayudar al cliente y convertirte en su socio, que no es lo mismo que convertirte tú en socio ;-).

Ahora que estoy en el lado de la empresa, veo que muchas de las propuestas que presentábamos estaban lejísimos de las cuentas de resultados de las compañías. Eso, ahora, no me pasaría. Para un modelo que busca cercanía con el cliente, creo que mi experiencia sería muy útil.

Lo que no sé como llevaría son las largísimas jornadas de trabajo que eran habituales, al menos antes. Lo de salir de la oficina siempre a las 9 ó 9:30 y a las 10 ú 11 cuando había "picos". Eso ahora se me hace mucho más cuesta arriba.

En fin, que lo mejor que queda es saber que hay gente que sigue pensando en ti, que esa puerta sigue abireta y que ya no me da miedo asomarme a ella.

>¿Quién sabe que pasara de aquí a un año?