Como habéis visto en el último mini-post, este fin de semana he estado fuera.

Como decía el Consultor Anónimo, no hay como alejarse para ver las cosas con perspectiva. Sólo ver y oir el mar ya ayuda, pero resulta curioso como los kilómetros dejan atrás no solo tu trabajo físico, sino como se diluyen las preocupaciones asociadas.

Cuando estoy en Madrid, no tengo problema en hacer de "Soporte para VIPs", como decía El hijo. Pero cuando me alejo, me cuesta mucho más.

Todos los problemas de comunicaciones, seguridad y similares se alejan de forma directamente proporcional a los kilómetros recorridos.

Por desgracia, el lunes llega rápido y volvemos a los problemas habituales...