Hace un par de días (o noches) coincidí con una compañera del Máster en skype. Hacía un par de meses que no hablabamos y esta vez me tocó a mi llorar mis penas laborales (que despues de 10 días de vacaciones, siempre son mayores).

Los problemas son los habituales, el proveedor grande que no te hace caso, el pequeño que no cumple los plazos, alguién de tu equipo que no rinde, el resto de departamentos que no te apoya, en fin, lo habitual. Ella me contestó con una frase que me gustó: "desde hace algun tiempo, pienso que la vida laboral se parece mucho al Día de la marmota, como si te levantaras una y otra vez en el mismo día".

La verdad es que tiene toda la razón. Al menos, eso me ocurre a mi. Y creo que a casi todos. Todos vivimos momentos de exaltación al cambiar de trabajo, o incluso a veces basta con cambiar de proyecto o de cliente, pero en cuanto pasan unos meses (o semanas o días), estamos otra vez en el mismo día a día que antes. Puede que con otras caras u otro edificio, pero haciendo lo mismo que antes.

Creo que una de las ventajas de la consultoría era que, teóricamente, tenías más oportunidades de dar esos saltos. Y, por tanto, tenías más tiempo de "experiencia nueva".

Debe ser la lluvia, o la vuelta de vacaciones, o los problemas con el firewall del fin de semana, pero hay días que no está uno para nada...