Hace un par de días (o noches) coincidí con una compañera del Máster en skype. Hacía un par de meses que no hablabamos y esta vez me tocó a mi llorar mis penas laborales (que despues de 10 días de vacaciones, siempre son mayores).
Los problemas son los habituales, el proveedor grande que no te hace caso, el pequeño que no cumple los plazos, alguién de tu equipo que no rinde, el resto de departamentos que no te apoya, en fin, lo habitual. Ella me contestó con una frase que me gustó: "desde hace algun tiempo, pienso que la vida laboral se parece mucho al Día de la marmota, como si te levantaras una y otra vez en el mismo día".
La verdad es que tiene toda la razón. Al menos, eso me ocurre a mi. Y creo que a casi todos. Todos vivimos momentos de exaltación al cambiar de trabajo, o incluso a veces basta con cambiar de proyecto o de cliente, pero en cuanto pasan unos meses (o semanas o días), estamos otra vez en el mismo día a día que antes. Puede que con otras caras u otro edificio, pero haciendo lo mismo que antes.
Creo que una de las ventajas de la consultoría era que, teóricamente, tenías más oportunidades de dar esos saltos. Y, por tanto, tenías más tiempo de "experiencia nueva".
Debe ser la lluvia, o la vuelta de vacaciones, o los problemas con el firewall del fin de semana, pero hay días que no está uno para nada...

3 may 2006 | 09:10 PM
Si, yo lo veo como ciclos , donde hay de todo, inicios finales, altos bajos, exitos y fracasos...debe ser la lluvia.
3 may 2006 | 11:25 PM
el síndrome del ciclo de tres en tres... cada tres años, cada tres meses, cada tres días, se pueden encontrar patrones de repeticiones.
lamento no recordar las fuentes, pero lo leí en alguna parte.
yo lo intenté con los logros amgrandes trazos, casa, cambios de trabajos, etc., etc, y la verdad es que sorprende.
en todo acso es una fórmula más de muchas que hay sobre los ciclos, pero es interesante la propuesta de autoanalziar cómo son los propios, y cada cuanto volvemos a re-empezar algo.
/
4 may 2006 | 09:06 AM
El trabajo siempre es cíclico.
Cuando comienza un proyecto hay como más energía y cuando empieza a alargarse en el tiempo y no se termina el ánimo decae.
Siempre pasa igual.
Te has dado cuenta que tu trabajo es, en cierto modo, cíclico y rutinario. Digo en cierto modo porque la posición que ocupas en la empresa te hace tocar muchos palos y vivir diferentes situaciones. Más rutinario es el trabajo del que tiene que picar código un día si y otro también.
A esto sumale que parece que tienes el ánimo un poco hundido y lo ves todo mágnificado y negativo.
Mi consejo es que cuando salgas de trabajo desconectes y te busques un hobby que te entretenga.
Ejemplos: gimnasio (operación bikini), comprate una play, etc ..
Saludos
4 may 2006 | 12:08 PM
Elvira, supongo que, salvo que vivas en un sitio donde llueve 250 días, el día de ayer (sobre todo, despues del fin de semana espléndido) sirve para hundir a cualquiera. Además el fin de semana había tenido su historia, con problemas técnicos de todo tipo. Pero siempre sale el sol.
carlos, interesante la teoría del 3 y lo del autoanálisis. Creo soy más lento y por tanto mis ciclos algo más largo, más cercano a 5. Pero es un buen ejercicio buscar esa constante vital.
malonecab, has tocado un tema que siempre me ha interesado. Y es la gente que tiene un tarbajo rutinario (sea picar código o contabilizar facturas) pero no muestra ningún interés por cambiar. Que está satisfecho (o al menos, lo parece) con ese nivel de responsabilidad/exigencia. Supongo que hay algo en la personalidad/educación/entorno que hace que para esa persona el querer estar haciendo siempre cosas nuevas o cambiando de empresa resulta tan incomprensible como a mi no hacer nada al respecto.
4 may 2006 | 02:43 PM
¿Has pensado alguna vez que en el fondo lo que hacemos es poco más que esos "trabajos rutinarios", solo que adaptado a un entorno indefinido?
Vivimos anclados a rutinas que implican reaccionar ante un ecosistema laboral cambiante, pero que si analizas en detalle, no se diferencian tanto del trabajo de perfiles mas acotados.
Las preguntas reales son:
- ¿Qué quiero realmente hacer en mi vida?
- ¿Qué tengo que hacer para conseguirlo?
- ¿Realmente me compensa?.
Honestamente, yo vivo en una jaula de oro, tengo un rutinario trabajo de Director de Sistemas, que implica hacer algo de tecnólogo, algo de gestor de recursos, algo de psicólogo de empresa, algo de relaciones públicas, algo de tantas y tantas cosas que no me importan realmente un cuerno..., pero que tras haber demostrado suficiente competencia en llevarlas adelante y a cambio de una remuneración que objetivamente está muy bien (relación esfuerzo/recompensa), pues bueno, pues se hace. Total, no tuve el valor de tomar un camino propio y con los años, las obligaciones de las que nos vamos cargando, hacen cada vez más difícil siquiera soñar con un cambio.
Aunque, efectivamente, todo tiene un límite y de vez en cuando hay que dar un hachazo y cambiar de aires. Nueva ciudad, nueva empresa, nuevo sector, nueva cultura de trabajo, playa a 150 metros, al otro lado un pinar de narices y un clima moderado durante todo el año, la verdad es que ayudan a pasar el trago, sobretodo, cuando sales de un agujero negro (hecho a base de tuneladoras) como es Madrid y sus obras en búsqueda del Tesoro (Dani de Vitto dixit).
Que al final lo que realmente cuenta es si estás a gusto con la gente que te rodea y si dispones de tiempo para tener una verdadera vida, que no es esa de hablar con proveedores paliza, realizar seguimientos presupuestarios o aguantar al incompetente de tu compañero directivo que exige lo que él jamás estaría dispuesto a remotamente hacer por la empresa y/o sus colegas.