Cuando las empresas empiezan a crecer, es inevitable que apararezca la necesidad de desarrollar heramientas para automatizar la gestión. Para la contabilidad y las nóminas se suele optar por paquetes más o menos potentes (entre el contaplus y SAP hay muchas opciones).

Pero para tareas más propias del negocio, se recurre al desarrollo a medida. A veces con un departamento propio (cuando el crecimiento ya es importante), pero en muchas ocasiones con la ayuda del amigo de un conocido de un directivo/propietario de la compañía.

El tal amiguete desarrolla algo en Visual Basic (o incluso en Access). Sobre el desarrollo inicial, se incorporan nuevas funcionalidades, informes, etc, durante un perído más o menos largo.

Cuando termina la relación y pasan unos meses, "Como no podía ser de otra forma, a partir de su baja se le empezó a pedir modificaciones y adaptaciones de los programas según nuestras necesidades" (fragmento literal de un correo que he recibido de una empresa del grupo).

Ya tienes un tamagotchi con vida propia. Nadie lo conoce, nadie sabe como funciona y nadie en su sano juicio se atreve a tocarlo (para no quedarse con el muerto). Incluso, en ocasiones, no tienes ni los fuentes del programa (o no puedes asegurar que esos fuentes generen la versión en explotación).

Y tienes un problema de malísima solución:

o vuelves a llamar al tipo que lo hizo (cuando es posible), que te puede pedir lo que quiera, ya que sabe que dependes absolutamente de él o te embarcas en el desarrollo de un nuevo sistema, con lo que implica de plazos, diseño y el resultado asegurado de "eso antes lo hacía de otra forma", aunque nadie te explica cual era.

Así que en esas estamos, de momento, cada vez que haya algo, llamaremos al tito y que haga lo que quiera, al menos hasta que consigamos entender lo que hace la aplicación. Luego intentaremos hacernos con los fuentes y si no, pues a empezar desde cero a desarrollarlo.

El consuelo es que el precio hora es irrisorio...