No siempre puedes hacer pruebas de los proyectos. Cuando puedes y dispones de un "piloto" tomar decisiones es mucho más fácil.

Hace poco hablaba de la implantación de Openoffice a algunos de nuestros usuarios, como prueba antes de extenderlo a otras empresas del grupo. El resultado no es tan bueno como esperábamos.

Si bien el procesador de textos y las presentaciones no han dado ningún problema significativo, la hoja de cálculo ha planteado diversas dificultades, algunas difíciles de obviar.

Sin entrar en detalles (no se trata de eso) hemos tenido problemas con macros, bloqueos (o no) en hojas compartidas y, algo inesperado, en algunos equipos da peor rendimiento que Office.

Como conclusión del experimiento, creo que esta suite nos vale al 99% de los usuarios domésticos y a un porcentaje también muy elevado de usuarios en entornos profesionales. Pero vencer la inercia de muchos desarrollos realizados sobre Excel supone una carga de trabajo adicional complicada de asumir. Y es que en muchas empresas, desde Excel se han montado auténticos mini-ERPs, con multitud de funciones, informes, etc que son imposibles de migrar (son una especie de tamagotchis ofimáticos).

Si yo montara una empresa ahora con 5-10 ó 30 usuarios, probablemente empezaría utilizando este software. De hecho esta va a ser mi recomendación final. Pero en una organización ya funcionando, con un histórico de utilización de otras suites ofimáticas y una cierta cultura que ha permitido desarrollar hojas bastante complejas, no me parece razonable volver a iniciar ese desarrollo (como tampoco lo seria si una nueva versión de Excel dejara de ser compatibles con las anteriores).