Hace unos días comentaba el contenido de la charla-conferencia que habíamos tenido con un consejero de uno de nuestros clientes.

Mi compañía es una de las muchas empresas familiares fundadas hace 30 años que se ha enfrentado a la modernización y "profesionalización" de su gestión, a la vez que el fundador-presidente cedía sus funciones ejecutivas.

Además de una importante renovación interior, en personas y formas de trabajar, era necesario hacer públicos esos cambios y transmitirlos a los clientes, que en muchos casos estaban en procesos similares (no tanto en cuanto a gestión familiar, pero si a cambios en las formas de hacer las cosas).

Además de intentar que los máximos responsables de nuestros clientes conocieran la dimensión del grupo con las típicas presentaciones corporativas, les hemos pedido que vengan a ver nuestras oficinas y nuestros almacenes, en días laborables, cuando están "a tope" de actividad. Dado que ofrecemos servicios logísticos para un sector muy específico, estas visitas han sido nuestra mejor campaña de imagen.

El último paso ha sido pedir a nuestros clientes que nos dieran su visión del sector, cómo estaba, dónde iba, qué futuro podía esperarse. La verdad es que la acogida ha sido excelente. Un director general y dos consejeros de diferentes compañías han tenido a bien venir y compartir una tarde con gente de la compañía. Directivos, mandos intermedios y comerciales hemos podido hablar de estas cosas y ver el punto de vista de los otros "players" (se me nota la herencia consultoril).

Los resultados de estas iniciativas (fáciles y baratas): mejorar la imagen de la compañía ante los clientes, mostrar transparencia ante los clientes (les enseñas tu casa mientras trabajas), conocer a los clientes(saber qué cosas les preocupan y qué valoran), motivar al personal (que agradecen poder ver a los clientes cara a cara), mejorar la formación (esas charlas son seguramente más útiles que algunos cursos abstractos de gestión).

Cuando alguién tiene las ideas claras de donde quiere llevar la compañía, no es necesario gastar mucho dinero en cambiar logos o anuncios, sino que puede conseguirlo aplicando sentido común y unas pocas ideas baratas de ejecutar.

(Nota, no todas las iniciativas de la compañia son tan buenas. Ahora que se acerca el verano, seguramente salgan algunas de nuestras carencias en la gestión de recursos humanos. También lo contaré).