Este es el último de los post heredados del papel de las vacaciones. El último resto de arena en el nuevo despacho. Si, hemos hecho obra, tengo un despacho más grande, pero sólo puedo saber si es día o de noche por la hora del ordenador y si llueve o no por weather.com.
Hace un año, más o menos, cometí mi última (por ahora) infidelidad con mi empresa. Bueno realmente, fue más de intención que de obra, ya que finalmente los contactos no fructificaron (al menos, para mi).
Cuando llevas ya unos cuantos años trabajando y has llegado a un puesto que probablemente ni te planteabas al empezar, te vuelves más exigente para cambiar. No es sólo la comodidad o el miedo al cambio, es que cada vez hay menos oportunidades que resulten más atractivas que lo que tienes.
En mi caso, no me planteo cambiar del área de la tecnología a otras cosas. Si, me manejo en organización o en calidad, pero lo que me gusta hacer está en este campo. Llegará un momento en que pueda o quiera cambiar, como han hecho otros, pero ahora es donde más puedo aportar al que me contrate y donde aún puedo aprender mucho mas. Así que, por ahora, ¿para que cambiar?.
En consultoría trabajé, sobre todo, para empresas de distribución. Es decir, super e hipermercados. Algún toque de glamour con alguna cadena textil, pero, básicamente, coca-colas, latas de tomate y almacenes en polígonos industriales de las afueras. En ese sector, la logística es una pequeña parte de los procesos, y siempre aspirabas a participar en los proyectos de marketing, pricing, fidelización, etc... Ahora todo mi día a día es la logística: almacenes, palets, camiones y algún que otro avión, por lo que puedo decir que el horizonte de aprendizaje es menor.
Pero según tu empresa se acerca a la barrera de los 100 millones, cada vez hay menos empresas más grandes a las que aspirar. Y te vuelves más exigente para lanzarte a nuevas oportunidades de crecimiento.
Y lo de volver a la consultoría, con los agradables horarios habituales y demás ventajas, de momento, no es lo que más apetece. Cuando mis hijas ya no quieran verme o sean ellas las que vuelvan más tarde a casa, será un buen momento para volver (aunque hay algunos que también han vuelto a ese "lado oscuro").
Así que, cuando una cadena de distribución busca un director de IT, con experiencia en el sector, más de 5 años de experiencia en consultoría y al menos dos de dirección de un departamento de IT, dices "esta es la mía". Además, piensas que no puede haber mucha más gente que cuadre con ese perfil tan específico. Pero tras un par de entrevistas con el correspondiente head-hunter, en salas de reuniones de muchos metros cuadrados en el Barrio de Salamanca, te comunican que "guardarán tus datos para otros procesos"... El enfado te dura pocos días (muy pocos) y sigues con lo tuyo. Es la ventaje de buscar simplemente una oportunidad de mejorar respecto al que necesita cambiar por que ya no puede (o no quiere) más en su situación actual.
En fin, que este post no deja de ser un pataleta, un año atrasada, sobre lo que pudo ser y no fue. En septiembre, quizás, más (dicen que es la mejor época). O puede que no.

30 jul 2006 | 01:16 PM
Por alusiones Rafa,
lo de volver al "lado oscuro" no tiene porque implicar más horas - de hecho en mis dos años de director de sistemas (antes de volver a la consultoría) veía menos a mi familia que ahora. y ni que decir tiene que mi horario ahora es infinitamente mejor que cuando trabajaba en la gran consultora que tú y yo sabemos.
Mi trabajo actual es flexible - yo me marco el ritmo, no un "socio" que me dice que para mañana quiere no se qué documento. Puedo trabajar desde casa si quiero y, al menos por ahora, puedo ser selectivo con el tipo de proyecto.
No descartes el volver al lado oscuro - depende donde vayas puede ser arco iris.
31 jul 2006 | 09:25 AM
Hola!
siempre hay que tener en mente el mejorar.
Con los años nos acomodamos y nos cuesta, sobre todo porque buscamos algo mejor.
Mi pregunta es... ¿no puedes cambiar de puesto dentro de la empresa en la que estás?
Posiblemente estés cansado de soportar a la misma gente todos los santos días...
Saludos.