Ayer me llamó la atención un post en El blog salmón sobre la fusión de dos bancos italianos y la selección del sistema de información de la "nueva" entidad. Como comenté en el post original (aunque no veo el comentario), tengo cierta experiencia en esas batallas

He vivido varias fusiones, especialmente en el sector de distribución, y he participado, de una u otra forma, en la integración de los sistemas.

La situación ideal es un análisis independiente de las soluciones y la selección de la mejor, por funcionalidad, arquitectura y capacidad de crecimiento. Pero la realidad es que normalmente te encuentras que la que tiene mejor funcionalidad es la más veterana y con más dificultad para crecer. Por otro lado, la que utiliza una tecnología más novedosa y con capacidad de crecimiento suele ser una aplicación menos madura.

Entre mis experiencias curiosas está una en que se seleccionó para sistema de central el de la empresa A y para los centros de venta el sistema B, pero con los procedimientos de trabajo de A. Consecuencias: desarrollar todo un abanico de interfases entre ambos sistemas (cada uno estaba preparado para interactuar con el suyo, evidentemente) y un esfuerzo de desarrollo importante para que el sistema de tiendas de B tuviera la funcionalidad de A.

En otro caso se hizo algo más sensato, al menos aparentemente. Se seleccionó un sistema único para toda la parte de gestión (no incluyo RRHH o finanzas) y se implantó en todas las empresas. Las dificultades vinieron por la recodificación de artículos, que supuso un importantísimo trabajo de identificación y selección.

De todos modos, siempre hay una variable importante que no he comentado, aunque influye en la decisión, aunque se quiera hacer ver que la ha tomado una consultora independiente. ¿De cual de las dos compañías es el Director de Sistemas que se queda al mando?