Esto que cuentan ahora todos los periodicos y telediarios sobre el síndrome postvacacional siempre me ha parecido algo para llenar páginas/minutos. Pero hoy era el primer día de colegio de mis hijas, y me ha servido para convencerme de la realidad de mis ideas.
Despues de casi tres meses de vacaciones la vuelta debería ser un trauma mucho mayor que el que nos puede afectar a cualquiera de nosotros tras 2-3 semanas. De hecho, cuando faltaba una semana comentaron que no querían volver al colegio y que preferían estar de vacaciones (comentario que todos suscribiríamos).
Pero esta mañana, mi hija mayor ha ido encantada al colegio. Se ha despertado solo, un rato antes de lo que la hubiéramos llamado nosotros. Y ha pedido que nos fueramos para llegar antes de la hora.
El cambio de actitud ha venido de algo tan simple como es el saber que este año, al empezar primaria (6 años), ya no tiene que llevar baby (bata) a clase, lo que hace que se sienta "de las mayores".
La moraleja, supongo, es que merece la pena encontrar algún detalle (pequeño o no) que nos permita afrontar el curso con ilusión. Quizás un nuevo proyecto que vamos a empezar, la incorporación de nuevas personas o el establecimiento de nuevos objetivos. Es evidente que por que haya pasado el mes de agosto, nuestro trabajo no va a cambiar radicalmente, pero somos nosotros los que debemos utilizar cualquier pequeño detalle para mejorar nuestra actitud en el regreso.

6 sep 2006 | 04:48 PM
A mi me pasa más bien al contrario.
Agosto me lo he pasado trabajando con jornada continua y tengo la espalda reventada.
Para colmo las vacaciones de mi pareja me coinciden con un pico de trabajo.
Me tengo que ir a otro municipio a trabajar una semana con 2 sabados y 2 domingos incluidos, hasta las 10 de la noche.
La contestación de mi jefe casi fué un "jodete" que para eso eres quien eres.
Además si le sumo la situación laboral de mi pareja, hace que cada día este de peor humor.
Solo me faltaba septiembre para tener más carga de trabajo y echar humo por las orejas.
Suerte
8 sep 2006 | 02:00 PM
Que curioso he comentado algo parecido en mi blog. Mis hijos llevan la vuelta al cole mejor que yo la vuelta al trabajo. Quizas, para ellos es más facíl encontrar motivos alegres en sus quehaceres, que para nosotros, que al fin y al cabo hacemos todos los días lo mismo ó parecido. La moraleja esta bien. Saludos
9 sep 2006 | 06:27 PM
"La moraleja, supongo, es que merece la pena encontrar algún detalle (pequeño o no) que nos permita afrontar el curso con ilusión"
Que gran verdad Rafa. Debería aplicarse a la vida en general y de forma continuada. Hay un libro llamado "el primer trago de cerveza" cuya tesis es que la felicidad está formada por esos pequeños placeres que no solemos apreciar debidamente (como ese primer trago que da título al libro), y que la búsqueda de "el gran momento" es una carrera segura a la frustración.
PD. Mi hija de 4 (P4) empieza el martes su primer día de curso (en Cataluña el 11 es fiesta) y está muy contenta.
El peque de 2 empezó la guardería el miércoles y no lo lleva demasiado bien.