Desde inicios de verano, el spam recibido en nuestros buzones empezaba a ser insoportable. Además, afectaba especialmente a determinadas personas de la "alta dirección", además de a buzones corporativos de comunicación con clientes.

En el mes de septiembre, instalamos una herramienta de detección y filtrado de spam (GFIMailSecurity). Lamentablemente, no pudimos dedicar el tiempo necesario a la configuración y "ajuste fino" de la herramienta, pero aún así se nota una cierta mejora.

Este mes quería presentar los datos de la validez (o no) de las medidas tomadas. Yo no había revisado anteriormente esto, pero me he quedado muy sorprendido.

Recibimos unos 200.000 correos electrónicos al mes. No sé si es mucho o poco, ni en comparación con qué, pero es lo que hay. Pues bien, el amigo GFI afirma que está filtrando y evitando que lleguen a los usuarios casi 140.000 de esos correos, un 69%, para ser exactos.

De primeras, me pareció una barbaridad, especialmente cuando raro es el lunes que no tengo otros 6-8 mensajes que atraviesan ese filtro. Pero segun datos externos (MAPS o Ipswitch), el porcentaje global es de entre el 60 y 65%, así que parece que los datos son coherentes con lo que hay fuera.

Y esto no sé si es un consuelo o una desgracia. Dos tercios de la capacidad de nuestras líneas dedicadas al correo electrónico se ocupan con basura, lo que afecta también a la velocidad de internet o de las conexiones remotas. Estupendo. Hay 10 tipos que me hacen gastarme el triple de lo que necesito en comunicaciones. Seguramente los sistemas de filtrado iran mejorando, pero, como en los virus, iremos siempre retrasados respecto a los "malos". Al final, el consejero delegado, preguntó qué podemos hacer, la respuesta no es demasiado esperanzadora: podemos mejorar las herramientas, utilizar filtros dobles o triples (correo, firewalls, etc.), pero el filtrado perfecto no existe. Y probablemente, no existirá.