Despues del "momento infoempleo", volvemos al día a día, con una pequeña diferencia de pareceres con la dirección general. Este año, podíamos elegir cobrar el bono como retribución "normal" o utilizar retribuciones alternativas (seguro médico, cheques restaurante, coche, etc...).

Bueno, mi coche tenía ya 8 años y 170.000 kilómetros y parecía razonable cambiarlo (con esto se ve que el tema coche no es algo que considere mucho). Además, un coupe de dos puertas no es lo mejor cuando ya las dos niñas, más la madre, más, seamos justos, los palos de golf, suponen un equipaje considerable en cada viaje.

Entendiendo que el dinero era mío (y completando la diferencia hasta el valor del coche con parte de mi salario), elegí el coche que me apetecía (bueno, vale, el que quería mi mujer). Un todo-camino (SUV) de tamaño familiar (pero no BMW, Audi ni Mercedes, aclaro). Tengo la suerte de que mi mujer también trabaja y tiene un salario interesante, por lo que en este momento podíamos hacer este gasto extra.

El otro día me llaman al despacho y me cae cierto "repaso", ya que el coche "no cuadra con la imagen de austeridad de la compañía", que los directivos somos los primeros que debemos cuidar y transmitir.

Lo cierto es que me esperaba esa charla. Lo que no quiere decir que no me sentara mal. En el fondo, si me pongo corporativo, lo entiendo, y puedo estar casi de acuerdo. Pero por otro lado, con sus ingresos un empleado puede hacer lo que quiera, creo. Y digo ingresos porque ese empleado puede tener otro salario en su familia u otros ingresos por motivos ajenos al trabajo (alquileres, herencias, acciones, etc.). Igual que me parece bien que los accionistas tengan coches de alta gama, con independencia de la política salarial de la compañía. Ellos arriesgan su dinero y con lo que ganan, hacen lo que quieren. Y el que no quiera trabajar aquí, siempre puede buscar otras opciones.

En consultoría recuerdo ver como se reprendía a gente por comprar tal o cual modelo de coche en función de su categoría. Un consultor de 1er año se compró un Mercedes clase C y el director asociado le reprendió porque con eso "dificultaba la negociación de las tarifas con el cliente". Por otro lado, a un gerente le mortificabn por tener un Seat Córdoba, "que no trasmite la imagen de un gerente de XXXXX". Creo que las tarifas se deben negociar por el valor aportado al negocio y el trabajo realizado, no por el el coche que tenga un analista o un gerente.

Bueno, esto ocurrió la primera semana de enero y aun no tengo el coche, pero me temo que cuando lo tenga, retomaremos el tema con alguna sugerencia o comentario descuidado.