Hace mucho tiempo escribí algo sobre CRM mal aplicado con un caso de telefonía, y más recientemente comenté el caso del revelado on-line de Carrefour. Ahora voy a contar uno de automoción, que sufrió un familiar mío hace ya algún tiempo.
Mi tío es un señor de setenta-y-pocos años, jubilado desde hace más de 15 en una de esas jubilaciones masivas de mayores de 50. Por razones diversas, tiene un nivel de vida más que aceptable y es muy aficionado a las actividades al aire libre desde hace muchísimos años. Esquía, sigue cazando y pescando, antes escalaba (ahora hace senderismo), etc...Desde los tiempos de los primeros Nissan Patrol, ha tenido un todoterreno (no lo que ahora llaman SUV ).
Bueno, pues como propietario de un Mitsubishi Montero , recibió una llamada del correspondiente servicio o centro de atención al cliente, para conocer su satisfacción con el coche, el uso que le daba, los kilómetros que recorría, etc...(mi tío estaba satisfecho con el vehículo y tras más de 200.000 kilómetros en 5 años, empezaba a pensar en su sustitución). Una vez realizada la parte de conocimiento del cliente, llegó el momento de solicitar/verificar los datos demográficos. Pero cuando le preguntaron la edad y respondió "68", el amable operador cortó la conversación rápidamente.
El mensaje que mi tío recibió de su marca fue: "Eres un viejo que no vas a comprar otro coche y ya no nos importa fidelizarte. Ádios".
No creo que sea necesario comentar que, cuando decidió cambiar el vehículo, no repitió con esa marca. Ahora es feliz poseedor de un Toyota Land Cruiser .

21 mar 2007 | 08:41 AM
Me encanta la historia. Mis padres/suegros, rondan los 70 y desde luego no se les puede considerar "mayores", o por lo menos no como se entendia antes.
Están jubilados, sin cargas económicas (hipoteca, hijos, etc) así que tiene todo el dinero y el tiempo que necesitan para disfrutar de la vida. Como ellos cada vez hay más personas "mayores", y se están conviertiendo en un colectivo que está demandando ocio, atenciones, ... vamos que es un filón, que pocos están sabiendo aprovechar.
No sólo la tecnología está evolucionando, también la sociedad.
21 mar 2007 | 10:22 AM
Eso pasa por utilizar el CRM como robots. Afortunadamente para los que tenemos empresas pequeñas, poner un poco de humanidad en el CRM nos permite poder competir con los grandes. Desde luego, no es un ejemplo a seguir, y posiblemente tu tío ha sido sustituido en Mitsubishi por un joven de "segmento" que no llegará a la décima cuota de leasing.
21 mar 2007 | 12:07 PM
Ahora ya no consiste en sacar nuevos modelos al mercado sino también que estos sean ecológicos.
www.cochesycoches.org
21 mar 2007 | 08:51 PM
Yo sigo sumando ejemplos de este tipo en mi blog.
TV Cable, e-commerce, y Música, fueron temas recientes.
23 mar 2007 | 05:58 PM
Alberto, tu reflexión es muy interesante. Creo que son pocas las compañías que lo han visto y han "apuntado" a ello. Mis padres y suegros están en ese grupo. Aprovechando las ofertas de >60 de Paradores, viajando, con mucho tiempo, buena salud y pocos gastos fijos...
Efectivamente, Miguel Angel, el problema es que el CRM no se utiliza realmente para realizar (o simular) una acción 1-a-1. Se hace algo genérico, con formularios a repetir por la persona del call-center y casos previstos: "si respuesta 5= NO", entonces fin del cuestionario. Y eso puede llevar a casos como este.
Gabriel, no sé si es un consuelo el comprobar que esto es universal. personalmente el sitio donde he visto que estas cosas se cuidan más es EEUU, pero seguro que desde allí podrían contarnos otros ejemplos similares.
29 mar 2007 | 01:32 PM
Mi padre, comercial de vehículos industriales recientemente jubilado, cuenta una anécdota en esa línea:
En una visita a un concesionario de la zona de Levante resulta que mientras despachaba con el gerente, observó que entraba al concesionario un señor de edad avanzada y vestido no muy bien. Al cabo de segundos uno de los vendedores lo recibió y cuando preguntó el precio de un vehículo (un autobús), el vendedor en cuestión se deshizo del buen hombre y no muy amablemente.
Al cabo de media hora (mi padre seguía despachando con el gerente) entró un señor de mediana edad impecablemente vestido y que, sin más preámbulos, le pegó un broncazo al vendedor de marras.
Resultó que el señor mayor del principio era el propietario de la mayor empresa de transportes públicos de la provincia, que aunque no se dedicaba a la gestión diaria de su empresa, como necesitaban renovar una buena parte de la flota se encargó personalmente de la gestión.
El señor de mediana edad era el hijo del primero que cuando su padre le contó el recibimiento que había tenido había ido a cantarle las 40 al vendedor.
Ni que decir tiene que el concesionario perdió la mayor operación comercial de su historia.
Desde entonces mi padre explica siempre esa anécdota cuando ha tenido la ocasión adecuada.