En un rato salgo para una reunión de "tentaciones". Me llaman para tentarme con volver a consultoría. No es la primera vez y, supongo, no será la última.

Con independencia del oferente en esta ocasión, que probablemente no es la mejor opción, mis circustancias han cambiado. Mi mujer lleva más de un año en su trabajo actual, con lo que su situación es más estable y ya no existe el riesgo a que los dos cambiemos casi a la vez. Las niñas se van haciendo mayores y eso también ayuda. Pero por otro lado, es inevitable pensar en consultoría como en una pérdida de calidad de vida: no creo que vuelva a las jornadas de 14 horas ni a perídos de 10-12 días de trabajo continúo, pero no cabe duda que la presión de los plazos que los clientes no nos aplicamos a nosotros mismos si se aplican a los consultores.

En fin, que iremos a ver que hay, pero creo que aún falta un poco para que llegue el momento propicio.

NOTA: Decían en simbiontes que los que twitteamos cada vez escribimos menos. Es cierto. Pero a la vez, se han producido un par de hechos en la compañía que hacen que tengas más momentos en que no estás centrado, pero que no estás tampoco para escribir: el fallecimiento de un conductor hace menos de diez días y el ingreso en un hospital de un responsable comercial (treinta-y-tantos años, 2 niñas) con muy mal pronóstico. Más charlas de pasillo y un cierto decaimiento general. Intentando ser muy cuidadoso con la comparación, no creo que los jugadores del Sevilla estén para jugar hoy.