Una de las consecuencias de ocho años en una consultora de las grandes es que, cuando eso acaba, sueles tener muchos amigos repartidos por varias consultoras. Los que quedan donde estabas (que suelen ser los menos), los que han emigrado a otras e incluso los que han montado sus propios "chiringuitos" (con todo el respeto).

Cuando vas a iniciar un proyecto, a todos esos se unen los que contactan directamente con la compañía o los que lo hacen a través de alguna persona del área de TI o de otros ámbitos de la empresa (proveedores existentes, conocidos de las áreas funcionales implicadas, etc...).

Con los amigos más cercanos se producen dos sentimientos contradictorios. Por un lado, confias en ello y sabes que no te van a fallar. La consultoría es, sobre todo, un negocio de confianza (estoy seguro de haber leído algunos posts de Julen , Telémaco y Raul y Luis sobre la confianza, pero no encuentro nada, sigo buscando). Por otro, tampoco quieres hacerles perder tiempo en preparar propuestas cuando no sabes si el proyecto va a salir o no (por presupuesto, funcionalidad o por cualquier otro tema interno). Vuelve a estar en juego la confianza, en este caso, la credibilidad de mis necesidades y la posibilidad de recibir respuestas realmente interesantes la próxima vez que requiera de ellos.

Con otros proveedores tienes otros problemas. Con el que funciona bien, sigues confiando. Pero si se convierte en demasiado grande, el financiero puede preguntar "¿qué hacen estos de XXXXXX qué cada vez nos facturan más?" (y no estamos hablando de resultados, hablamos del listado de proveedores). Y entonces puede ocurrir que para temas en que no vaya a haber diferenciación (por ejemplo, instalar un Exchange), ni siquiera les consultas, cuando puede que fueran tan validos como cualquier otra opción de las seleccionadas. Incluso puede que igual de baratos.

Por otro lado, la política de nuestra compañía es la continuidad de los proveedores. Evitar la subasta en cada nueva negociación si el servicio es bueno y los precios son competitivos (nunca hemos cambiado de proveedor de telefonía, móvil y rara vez de PCs o impresoras). Pero esa continuidad a veces puede hacerte no explorar nuevas oportunidades, en el caso contrario al anterior.

Segun escribo esto, recuerdo las dudas del compañero de tic616 sobre porque no salía un proyecto. El director de sistemas, como todos, es una persona que tiene que responder ante su compañía y ante si mismo. Y no siempre es tan fácil tomar esas decisiones. Porque si no es fácil ser coherente contigo mismo, ni serlo con tu compañía, serlo con los dos a la vez puede resultar imposible. Y entonces, o intentas hacer una evaluación algo global o si, solo ves cada una de las decisiones, todas son cuestionables.