Como siempre, tic616 cuenta algo interesante en su último artículo . En este caso, sobre el peso de las relaciones personales en algunas decisiones empresariales.

Siendo muy frío y objetivo, el entorno ideal es aquél en que esas relaciones no influyen en las decisiones. En este caso, que un proveedor sea familia/vecino/amigo de un consejero/directivo, no debería influir decisivamente en la selección del producto.

Pero la realidad es que igual que eso puede influir en la decisión de nuestra compañía, influirá en las posteriores de nuestro proveedor. Si seleccionamos un software de ese proveedor bien relacionado con nuestro consejero/directivo, el día que tengamos un problema (que llegará), tendremos una línea directa con el proveedor para priorizar nuestro problema.

Un ejemplo reciente, nuestro proveedor de comunicaciones no es el dueño de todas las líneas físicas por las que circulan nuestros datos. Hace unas semanas tuvimos un problema con una de esas líneas troncales del proveedor primario. Pero a quién yo podía reclamar (mi proveedor) no tenía opciones de solucionarlo, más que esperar a su proveedor primario, en el que tenemos relaciones a un nivel bastante alto.

Estoy seguro de que si mi proveedor hubiera sido el primario, esos contactos hubieran acelerado la resolución de la incidencia o, como mínimo, habrían ayudado a que la compensación por el no servicio fuera mayor o se abonara antes.

Entonces, considerar esas relaciones al ponderar los candidatos, no es algo tan poco racional como puede parecer, sino que tiene una cierta base práctica que puede terminar beneficiando a la empresa...

Todo esto, claro, si estamos hablando de alternativas razonables.