Este post es pre-navideño, pero he preferido dedicar las vacaciones a descansar.

Cuando en 20minutos y similares lees las típicas noticias sobre las comidas de empresa, como todo el mundo quiere evitarlas y no puede o como hay que comportarse en ellas. Tiendo a pensar que cualquiera con dos dedos de frente sabe moverse en ellas. Pero, como casi siempre, la realidad supera a la ficción.

Estuve, junto con el director general y un par de personas más de la central en la comida de Navidad de una de nuestras delegaciones en una capital de provincia mediana. Buen ambiente, y gente con inquietudes diferentes a las que encuentras en las grandes ciudades. Alrededor de 40 personas, con gente de administración, almacén, atención al cliente, conductores, etc. En un momento de la comida, se habla de fútbol y... sucede lo increíble. Dos hombres están muy, muy cerca de pegarse por discutir si Maradona era o no el mejor jugador del mundo y sobre su consumo de drogas (uno de los implicados era argentino). El tema termina con el típico "sal a la calle a ver si me repites eso" y los compañeros más cercanos intentado cambiar de tema para relajar el ambiente.

No sé que me parece más increíble, que alguien eleve una discusión hasta la violencia por ese tema o que ni siquiera tenga dos dedos de frente para no hacerlo con el director general de tu compañía sentado a menos de un metro. Una persona capaz de esto es, posiblemente, capaz de pelearse con un cliente porque le modifica un pedido, con un transportista porque llega tarde o con un destinatario porque no le recepciona la mercancía.

A partir de aquí se me ocurren reflexiones encontradas:

  • Por un lado, no me vale justificar estos comportamientos con que una cosa son los "pisaalfombras" de las oficinas y otra los que están "trabajando de verdad" en un almacén o camión. Si lo justificas, dentro de dos días alguno se liará a tiros en la oficina o arrasará el almacén con un trayler de 24 toneladas.
  • Pero por otro, que el DG se lleve las manos a la cabeza al ver estas cosas creo que muestra cierto alejamiento de la realidad, del día a día.

No sé cual de las dos cosas me preocupa más.