Hace exactamente un mes se incorporó al departamento el responsable de la oficina de proyectos o analista funcional que buscábamos.

Lo cierto es que en un mes es muy difícil pedir productividad a una persona que se incorpora nueva a una compañía, salvo que se trate de puestos que requieran pocos conocimientos específicos.

Pues en este caso lo hemos logrado. Seguramente aún no es un experto en redes de transporte, palets, toros o almacenaje. Pero está desempeñando una función que en nuestra compañía en particular y en España en general suele hacer mucha falta: el empujador (en japonés, oshiya ).

Básicamente, consiste en perseguir las cosas. O mejor dicho, a las personas. Al proveedor del terminal móvil, al de telefonía, al usuario que tiene que validar los diseños, al departamento financiero para que paguen (o no) tal factura,...

Cuando estás en consultoría no eres tan consciente de esto. Tu tiempo cuesta (y mucho), por lo que la gente suele hacerte caso, dentro de un orden. Saben que si posponen tu reunión les cuesta dinero o, como poco, una amonestación de su jefe. Pero si el que te persigue es de tu casa y, además, de un departamento secundario como SI...siempre hay algo que hacer antes. Si el del TI también tiene más cosas que hacer, lo dejará estar. Y ese flujo no-tenso permite a ambos vivir tranquilos, en un entorno de baja exigencia.

Ahora, gracias al empujador, las cosas salen en plazos. Hemos lanzado más proyectos en un mes que en varios del año anterior y proyectos parados desde septiembre han empezado a funcionar de forma casi milagrosa. Además, los ejecutores de los mismos no se desgastan en tareas que ni les gustan ni son eficaces en ellas.

Si nadie se harta de él y le hace "sufrir un accidente", este año lo vamos a pasar muy bien...

(Por supuesto, la foto es un homenaje a Telémaco )