Siguiendo el consejo de Enrique Dans de "escribir con los pies" y para vencer a la enemiga de Alberto, hay un tema del que se habla bastante últimamente, con enfoques más serios, como en La Cofa, o más "de llamar la atención" para aquellos que se otorgan el derecho de cuidar de nosotros, aunque no lo pidamos.
Es cierto que nuestra navegación o nuestras redes sociales suponen mucha información útil para posibles anunciantes y que eso puede hacer que algunos duden de la salvaguarda de su intimidad. Pero yo valoro más las ventajas que eso supone.
No hace tanto tiempo que en el buzón (el de verdad, el que está al lado del ascensor), nos dejaban gran cantidad de folletos y papeles, la mayor parte de llos inútiles. En la web, el buen uso de la información hace que se nos presenten mensajes relacionados con nuestros intereses. Estaba yo trabajando en proyectos de CRM y nunca olvidaré el caso de un folleto de El Corte Inglés con una campaña referente a bebés que enviaron a mi hermano, soltero y sin hijos, y no a mi, que ya tenía una niña. Ejemplos de estos, seguro que todos tenemos muchos...Dejemos de ser tan paranoicos y agradezcamos que nos ofrezcan restaurantes cuando queremos quedar a cenar y viajes cuando escribamos sobre otras ciudades.
Si no, siempre nos quedan los anuncios de prueba.

17 mar 2008 | 10:18 PM
Comparto una nota que escribí sobre esos temas en mi blog
18 mar 2008 | 09:21 AM
Gabriel, comparto al 100% tú último párrafo: "almacenar los datos que sean realmente necesarios, utilizar la información únicamente para el beneficio del cliente, asegurar el acceso restringido a los datos de clientes, tomar datos durante el proceso comercial, y mostrar al cliente las ventajas de su colaboración".
18 mar 2008 | 03:24 PM
Al menos bajo mi percepción la mayor parte de la publicidad que recibimos sigue siendo indiscriminada y los folletos de los lidl y los carrefour siguen inundando nuestros buzones físicos ( los que están junto al portal de casa ) a no ser que un portero eficaz nos evite que los recibamos. La publicidad bien dirigida y segmentada puede que hasta la agradezcamos, pero en general creo que la publicidad sigue siendo masiva, ineficaz, no dirigida e invasiva. En muchos sitios te piden el código postal para poder mejorar la eficacia de los buzoneos, pero al final te llega de todo. Creo que hay mucho que mejorar al respecto para que el cliente vea las ventajas y colabore con las empresas para facilitarles información.
Hace poco me llegó información de un banco para ofrecerme un producto cuando ya lo tengo contratado con ellos ( y es un banco de los grandes ). Hace poco me llamaron de un operador de telefonía para ofrecerme una ADSL que ya tengo contratada con ellos ( y es de los grandes también). Otro banco me llamó para ofrecerme una ampliación en los capitales asegurados en mi vivienda cuando hacía una semana acababa de ampliarlos.
Por cierto, una organización de usuarios que también habla con espíritu crítico de la publicidad invasiva, me bombardea con publicidad para que aumente mi suscripción a sus revistas y productos.
Lo que sí debería estar garantizado es un mecanismo práctico, ágil y eficaz para decidir quién te puede y quién no enviar publicidad, al estilo de Lista Robinson pero funcionando para todos los públicos. Hoy en día darte de baja de los newsletter, de los correos "informativos" y del bombardeo de papeles en tu buzón es una cuestión de paciencia a menudo casi infinita.
Eso por no hablar del enorme coste que supone para las empresas y para el medioambiente tanta publicidad, con papeles de tanta calidad y con impresiones policromadas tan contaminantes. Vivimos en un consumismo feroz y puede que todo merezca la pena con tal de conseguir que alguien se compre el último iPod o la última consola de videojuegos o reciba el no va más en sartenes de teflón si te abres una cuenta en un banco, aunque sea a costa de que 10.000 personas reciban la publicidad correspondiente. Y como ejemplo cercano la publicidad que se distribuye durante una campaña electoral.