Siguiendo el consejo de Enrique Dans de "escribir con los pies" y para vencer a la enemiga de Alberto, hay un tema del que se habla bastante últimamente, con enfoques más serios, como en La Cofa, o más "de llamar la atención" para aquellos que se otorgan el derecho de cuidar de nosotros, aunque no lo pidamos.

Es cierto que nuestra navegación o nuestras redes sociales suponen mucha información útil para posibles anunciantes y que eso puede hacer que algunos duden de la salvaguarda de su intimidad. Pero yo valoro más las ventajas que eso supone.

No hace tanto tiempo que en el buzón (el de verdad, el que está al lado del ascensor), nos dejaban gran cantidad de folletos y papeles, la mayor parte de llos inútiles. En la web, el buen uso de la información hace que se nos presenten mensajes relacionados con nuestros intereses. Estaba yo trabajando en proyectos de CRM y nunca olvidaré el caso de un folleto de El Corte Inglés con una campaña referente a bebés que enviaron a mi hermano, soltero y sin hijos, y no a mi, que ya tenía una niña. Ejemplos de estos, seguro que todos tenemos muchos...Dejemos de ser tan paranoicos y agradezcamos que nos ofrezcan restaurantes cuando queremos quedar a cenar y viajes cuando escribamos sobre otras ciudades.

Si no, siempre nos quedan los anuncios de prueba.