Llevaba tiempo con un tema rondando la cabeza y no sabía como escribir sobre ello. Además, existía la posibilidad (remota) de que la persona afectada lo leyera y se liara aún más.

Un compañero (y sin embargo amigo) del comité me comentó que iban a prescindir de una persona. La razón fundamental es que no encajaba en la organización. Y ese "no encaja" era algo visible: trato con compañeros, con su equipo, con otros departamentos...habían tenido ya varias reuniones para intentar corregir ciertas actitudes, pero no se conseguían resultados.

Pero también mantenía una buena relación con esta persona, por lo que, cada vez que estaba con ella, no podía dejar de pensar en su posición real. Y esto me resultaba incómodo. Especialmente cuando tratábamos proyectos de medio-largo plazo.

Sé que este es un enfoque egoísta y sólo hablo de mi "incomodidad". No estoy hablando de si, en estos casos, es mejor tomar la decisión de forma inmediata o dejar pasar el tiempo para ver si se produce el imposible hecho de que la persona o toda la organización cambien para lograr ese encaje. Pero ahora ha pasado cierto tiempo y, por razones absolutamente alejadas de este caso, el tema está cerrado.

En este caso, al haberme enterado de la situación por un comentario más de amigo que profesional, no he tenido dudas sobre si debía informar al interesado. Pero...¿y si me entero de forma extraoficial y el afectado es un amigo? Me temo que en ese caso mi profesionalidad quedaría por detrás de la amistad, aun sabiendo que, casi siempre, estas amistades suelen desaparecer meses despues de hacerlo la relación profesional.

Por cierto, esto me recuerda un tema sobre el que tengo que comentar en breve: salidas inmediatas vs "tiempo para encontrar algo".