Además de las hojas de gastos, hay otra tarea habitual en las empresas cuya buena gestión apenas se valora pero que, cuando se hace mal, puede generar un importante enfado del personal.
La otra noche me llamó un compañero que había ido a una reunión a Barcelona desde el aeropuerto, mientras esperaba y se desesperaba. Vive en Las Rozas (lo que no es achacable a la compañía), por lo que para coger un vuelo tempranero (y barato) a Barcelona, se levanta alrededor de las 5.30-6:00 de la mañana. Deja su coche en el parking de la T3 y se va a trabajar. Cuando va a volver desde Barcelona, en el económico vuelo de las 20:30 que viene de Israel, descubre que el vuelo tiene retraso y que, además, para más alegría...llega a la T4. Cuando a las 23:00 llega a su coche y casi a las 00:00 a casa, tiene ganas (y creo que razones) para llegar al día siguiente con la escopeta a la oficina y preguntar por la persona que reserva los billetes.
Recuerdo cuando estaba en la consultora que viajábamos de acuerdo a la política interna pero pasábamos los gastos al cliente: puente aéreo, hotel de 4 estrellas y, si no había plaza, no había más remedio que 5*, AVE Club en caso de no tener plaza en Preferente, un espectacular viaje a Ceuta en avión Madrid a Málaga y luego helicóptero (si, he hecho viajes de trabajo en helicóptero), mientras el cliente viajaba en avión a Jerez, coche a Algeciras y luego ferry...y así todo. Con la precrisis del 2001, se cambia lo política interna. El puente aéreo cambia por billetes cerrados de Spanair, los Passat de alquiler se cambian por Meganes y resto de recortes. ¿Con qué cara pasas los nuevos gastos al cliente? Le explicas que como pagaba él iba todo con barra libre y que ahora teníamos cuidado porque nos habíamos compadecido de ellos?
Es comprensible que, si desde la compañía se insiste en un mensaje de austeridad, no se utilice el puente aéreo y se evite la imagen de derroche que muchas veces llevan los viajes. Pero de ahí a maltratar a los empleados que viajan, creo que hay un trecho que debe detener el sentido común.

31 mar 2008 | 10:05 PM
¿Y la maleta que nos regalaban?, ¿te acuerdas?.
El otro día vi a una persona por la calle con la maletita de marras y no pude resistirme a preguntarle si trabajaba en donde ya sabes... pues sí, había trabajado.
31 mar 2008 | 11:07 PM
Un amigo mío de una consultora, recordando que una vez en sus inicios como consultor les llevaron a un sitio super cutre a la convención anual mundial o europea de la empresa, dice esta frase "si pagas con cacahuetes, lo que tienes son monos".
1 abr 2008 | 08:51 AM
En varias ocasiones viajo así, a horas intempestivas. Es la única solución si quieres reducir el número de días que estás fuera. Pero es por decisión mía.
Por otro lado, yo todavía uso la maletita. La verdad es que como regalo era, a la vez, cruel y de agradecer.
1 abr 2008 | 04:46 PM
Todavía tengo (y utilizo) la maleta.
Lo del los horarios está bien si lo eliges tú, porque a lo mejor prefieres eso que dormir fuera. En ese caso, nada que comentar. Lo que me parece mal es que, escudandose en una austeridad que si reconozco como positiva, se desprecie el tiempo de la gente de la compañía.
Está bien que se preparen los viajes con antelación para poder elegir tarifas, pero el otro día escuché una bronca terrible a una persona porque había tenido que cambiar un billete ..por una operación de su hijo!!!
1 abr 2008 | 11:36 PM
Yo también tengo la maleta y la uso. Está como nueva todavía.
Yo no recuerdo experiencias de este tipo donde fuera víctima de la austeridad de los gastos. De hecho, en un asunto que tuvimos en León, estuvimos más de un mes hospedándonos en el Parador de San Marcos a cuenta del proyecto ( no sé si luego se le pasaban estos gastos al cliente ). Luego ya nos cambiamos a otro de menos categoría, pero que nos quitaran lo bailado. En otra ocasión volé en Business a Holanda y a Tel Aviv con tal de llegar a una hora concreta. Supongo que todo dependía un poco de quién fuera el socio del proyecto.
En cuanto a la austeridad, en ocasiones se aplica con los empleados que trabajan en clientes, pero al mismo tiempo no se aplica para cuestiones internas cuando son las altas esferas las que se reúnen para decidir la estrategia del próximo año. Hace poco me contaron que en una de estas reuniones internas a alto nivel en la empresa X ( que cada cual averigüe la incógnita ), se celebró una comida en el mejor restaurante de una importante ciudad europea y que en la comida se consumieron varias botellas de vino al módico precio de 1500 euros cada una. Esto es lo que yo llamo austeridad. Para que luego te racaneen con lo del puente aéreo o las estrellas del hotel.
6 abr 2008 | 09:45 PM
Yo creo que a veces se confunden la austeridad y la cutrez.
Sin llegar al exceso que cuentas del helicóptero, ahora que viajo más de lo que me gustaría y tengo muy cerca a gente que pasa el 75% de su tiempo fuera de su casa, veo que a veces se intenta ahorrar cuatro duros cambiando la hora de un vuelo y se despilfarra en otras cosas por el simple hecho de que "se había presupuestado así". "Teambuildings" de departamentos que están todo el día juntos que requieren desplazamientos a otras ciudades (o países), etc.
La gestión de los gastos de viaje debe hacerse con sentido común, y el ahorro por el ahorro no es siempre la mejor opción. El caso que cuentas es sangrante, imagina que en lugar de a Barcelona el viaje hubiera sido con un vuelo de más de seis horas, y tu compañero llegando con una diferencia horaria de cuatro o cinco horas.
Creoq ue es algo más sencillo de lo que parece si se gestiona con sentido común.
¡Ah! Y yo, como cliente, he devuelto facturas de consultoras porque los gastos de viaje no eran razonables comparados con los del personal de la empresa cliente.
6 abr 2008 | 09:58 PM
Alberto, eso es lo que algunos pensamos. No se puede transmitir el mensaje de austeridad si, como cuenta Yuki, se pagan 1000 euros por una botella. Pero no hace falta llegar a eso (solo visto en banca de inversión o consultoría) para malgastar dinero y arruinar el mensaje.
Pero, en el otro extremo, no puedes intentar mandar un mensaje de cuidar a la gente y hacerle perder horas en los aeropuertos o levantarse a las 5 y volver a las 12 de la noche para una reunión de 3 horas. Y es que algunos no distinguen la austeridad de la cutrez (sobre todo, para los demás).