Creo que todos coincidimos en que tan importante como entrar en una empresa es saber salir. Pues aquí hemos tenido hace poco el ejemplo perfecto de lo que no se debe hacer, lo comento porque creo que es difícil hacerlo peor, aunque si el objetivo era hacer daño en la organización, ha sido un éxito total.

Tras comprobar que la persona no encajaba en la compañía, y viceversa, se acuerda un plazo para que busque una salida. Puedo asegurar que esto se mantiene en un nivel estrictamente privado entre la persona, la dirección comercial (para quién trabaja), y la dirección de RRHH.

Antes de ese plazo, la persona encuentra una salida. Llama al director general, que estaba de vacaciones y le comenta la novedad, además de aprovechar la conversación para "dar un repaso" a su superior. Después entra en el despacho de Consejero Delegado, con el que sólo había hablado una vez, a despedirse y deja caer una velada amenaza sobre la capacidad de influencia que tiene su nueva empresa y sus contactos familiares. Por último, genera una pintoresca escena con la dirección de RRHH al llevarse documentación en su cartera y no permitir que se revise el contenido.

Hasta aquí, la escena pintoresca. Dañina pero solo pintoresca. Pero luego podemos empezar a hacer daño...

Esa tarde llama a todas las personas con las que ha tenido más relación en la compañía y se dedica a "poner a caldo" a la dirección comercial y a la de RRHH, que no la habían aceptado a pesar de su excelente relación con el director general y el gran volumen de clientes que había atraído. Además, aprovecha para hacer de menos a los que se quedan con frases de tipo "eso se me había quedado pequeño", "lo de trabajar en las afueras es muy deprimente",...)

Aquí ya se deja ver cierta mala idea. Pero la mejor herramienta para generar incomodidad en una empresa, es hablar de salarios (incluso aunque no sean ciertos). Comenta cual era su supuesto salario, muy superior al de sus compañeros de departamento y al de personas de más responsabilidad en la compañía. Lo curioso es que no importa si es verdad o no, pero es una piedra que, bien tirada, hace daño a la credibilidad de la compañía. Creo que ya lo dijo Dilbert: "Si no me subes el sueldo, le diré a todos que me lo has subido".

Yo mismo no sé si el sueldo que ha promulgado es real o no. El lío, desde luego si lo es.