Desde la caverna de Platón a la sala de los espejos de RBA, no hemos avanzado mucho. Si nos preguntamos quién está más al tanto de internet o marketing digital, un responsable del área de trade-marketing de una gran empresa de consumo o un carnicero de un pueblo de Guadalajara, ¿cuál sería la respuesta intuitiva?. Creo que esta historia lo desmiente.

El otro día Juan Luis Polo hablaba del control de la marca. Por casualidad, hice una búsqueda sobre un nuevo producto del mejor fabricante de cervezas del mundo (Jaime Urrutia me apoyaría) y curiosamente Google considera el resultado más importante una foto que colgué en twitxr.

Utilizando facebook, contacte con un antiguo compañero consultor que ahora se dedica a trade-marketing en esa casa. Mi mensaje: "Alguien debería verificar los resultados al buscar en google "Nombre del producto"...menos mal que no digo nada malo ;-)". Su respuesta (literal) "Qué c****** es eso de twittear?".

El mismo día, un compañero de trabajo me pregunta cuánto cuesta que cuando alguién busque "carne" o "carne de ternera" en Google, aparezca como enlace patrocinado la carnicería de su hermano, situada en un pueblo de Guadalajara.

Estar o no en la cueva/sala no depende de estudios, cultura o dedicación. Sólo de querer estar o no.