LLevo unos días ausente por aquí y es que la situación hacía que no me apeteciera escribir sobre temas laborales.

Salvo optimistas patológicos (que los hay), creo que la mayoría de los mortales coincidimos en que no corren buenos tiempos en lo económico. A nivel personal lo vemos en el Euribor, el combustible del coche, y la poca gente que se toma más de dos cañas en el bar. Pero si puedes (o debes) ver la cuenta de resultados de la empresas (o responder de ella), la cosa tiene incluso peor pinta.

Y en ese entorno, hay una serie de áreas candidatas a recortes inmediatos. Incluso sin pensar en las consecuencias. Publicidad, formación, consultoría y tecnología son algunas de ellas.

Hace un par de meses, nuestro CFO (que no termino de encajar en el perfil de los que se encuentra Luis) revisó conmigo la parte de presupuestos del área que corresponde a licencias, mantenimiento, etc. (la parte fea de este negociado) dejando fuera lo que está asociado a nuevas iniciativas y proyectos.

Pero hoy el jefe del CFO (y mío, claro) se ha aparecido en mi despacho (no recuerdo la última vez, quizás el verano pasado) para que, además de otra vuelta al mantenimiento, revisemos la planificación de proyectos 2008.

En lo primero tenemos las preguntas de si los PCs pueden aguantar un año más, si de verdad hacen falta los portátiles de no-se-quién qué está desplazado, si el servidor retirado puede reutilizarse para otra cosa. En lo segundo, si es tan necesario ese desarrollo que ayuda a la calidad pero no directamente a rentabilidad o si podemos utilizar menos desarrolladores externos, aunque los plazos se alarguen un poco.

Mi pega a todo esto es de concepto: "No hay que tirar el dinero en equipos ni en proyectos. Pero no sólo ahora. Nunca". Si la vida útil de tus equipos es de cuatro años, cuando mejores la rentabilidad 3 puntos, no debes reducirla a 2. Y si 1 Gb de RAM es suficiente para tus aplicaciones, no compres 4 Gb. Tampoco contrates un desarrollo de "una aplicación de xxxx" sólo porque es la moda o porque la empresa de la competencia lo hace.

Lo malo de ser austero en tiempos de bonanza es que cuando vienen los tiempos difíciles, te resulta difícil hacer recortes. Aún así, si el gasóleo sigue disparado, tendremos que empezar pensar en recuperar algún Pentium IV de los descartados.