Aunque no puedo publicar online desde la BB, aprovecho un viajecito en cercanías para preparar este post. Lo de no-upshifting es porque no sé si existe algo que no sea necesariamente el downshifting pero tampoco lo de la centrifugadora (Yuki lo llama de otra forma).

Un amigo mío ha estado la semana pasada de entrevistas para cambiar de empresa. El mismo puesto, pero en otro lugar. La nueva empresa le ofrece una dimensión multinacional que la actual no tiene, pero la realidad es que en España es más pequeña que la suya actual.

Curiosamente el headhunter le vendió todos los aspectos positivos y muy poco, o nada, negativo. Despues, hablando con un directivo de la compañía, le pinto un paisaje peor. De hecho, le llegó a decir algo como "con lo bien que estás actualmente, por qué querrías cambiarte a algo que te obligará a muchos viajes, a echar muchísimas horas y a empeorar mucho tu vida?".

Esto es para reflexionar. Todos, falso, algunos, están/estamos en una dinámica de que siempre es necesario mejorar, cambiar de trabajo, ganar más (aunque ya ganes suficiente), crecer, etc. Pero como twiteaba el viernes Antonio o a menudo recuerda Sebas, el recoger a tu hija por sorpresa en el cole es bastante más gratificante que intercambiar un mail de coordinación de un proyecto internacional con tu homólogo de Italia. No sé si esto es la zona de confort que describió Raúl, pero la clave, creo, es saber si siempre hay que estar en esa búsqueda del cambio.

A veces, no valoramos lo que tenemos hasta que no lo enfrentamos directamente a otra alternativa. Y solo esa comparación nos permite valorar realmente lo que tenemos.

Ya veremos como le sigue yendo a mi amigo.