>Este post surge de un intercambio de comentarios con tic616.

Estamos en un proceso de selección de un software para gestionar una actividad muy específica (daremos pistas: suscripciones de periódicos y revistas). Al ser algo tan singular, existen pocos productos en el mercado y, en algunos casos, estos productos han sido desarrollados por compañías creadas por los propios editores o distribuidores de prensa. Además, nosotros no queríamos embarcarnos en un desarrollo a medida de esos de 22 meses y una catarata de euros salientes.

Es decir, que algunos de los proveedores entre los que estamos seleccionando una solución de varias unas cuantas decenas de miles de euros son, a la vez, clientes nuestros o incluso socios en algunas actividades.

Ayer presentamos a nuestro consejero delegado la solución que habíamos elegido. En ese momento, empezó a comentar que había recibido llamadas de alguno de los proveedores. Durante unos segundos, pensé que nuestro trabajo había sido inútil, especialmente cuando empecé a explicar lo que habíamos hecho y me interrumpió...

Afortunadamente, lo que me dijo fue que lo único que quería era que le pasara un papelito con el porqué de la decisión y porqué habíamos rechazado a cada uno. Sólo eso.


Es uno de esos momentos en que te alegra trabajar donde trabajas y con la gente que trabajas. Porqué hubiera sido muy fácil que nos hubieran hecho una sugerencia o un comentario para "revisar la oferta de X" o "mejor no trabajar con Y"...