Como casi siempre, encuentro en otros blogs temas sobre los que estoy trabjando pero no se me ocurre escribir. Y esta vez tiene delito porque hace un par de días estuve intentando convencer a unos consultores estratégicos (pero algo peces en sistemas) de las bondades de este modelo. Esta vez tic616 me da la idea con su post (y los excelentes comentarios que recoge) y luego la rematé en el blog de tecnología del IE, donde con esos comentarios a contracorriente, nunca lograré mi objetivo secreto de dar clases.

Las empresas son cada vez más complejas. Bien por crecimiento propio o por adquisiciones o apertura de nuevas líneas, suelen tener areas de negocio (por usar una denominación estable) muy diferenciadas en las operaciones.

Y a los de sistemas nos gusta que todo sea homogéneo. Lo ideal sería un único perfil de usuario con un único sistema con muchos módulos en el que, a través de permisos, pudieramos gestionar todas las actividades de todos las personas de las diferentes áreas de negocio. Y si, además de sistemas, somos vendedores de un software, afirmaremos sin ruborizarnos lo más mínimo que dicho software, gracias a su modelo de datos y capacidad de modelización de negocios, vale igual para repartir periódicos que para gestionar un almacén de teléfonos móviles o una tienda de vinos.

Pero la realidad es siempre un poco más compleja que los modelos que queremos imponer. Y en el área de operaciones, entendiendo como tal a los responsables de producir o realizar los productos o servicios que se venden al cliente, esas peculiaridades son las que suelen suponer la diferencia entre los competidores. En una de nuestras áreas de actividad, nuestro principal competidor tiene un modelo operativo radicalmente diferente al nuestro. Se basan en rutas circulares en vez de en una estructura en estrella. Ni mejor ni peor. Diferente. Ellos no pueden realizar algunos de los servicios que nosotros vendemos y nuestros sistemas no proporcionarían indicadores idóneos con su operativa. Dificilmente podríamos compartir un sistema de información operacional, aunque seguramente muchos proveedores intentarían vendernos a los dos su producto asumiendo su validez para ambos.

El problema de esta personalización de los sistemas de soporte a la operación es que hay otras áreas de los grupos o compañías que suelen ser comunes. Por ejemplo, comercial, control de gestión o gestión de cobros. Y claro, o conviertes a estas personas en expertos en cada uno de los sistemas transaccionales o necesitas darles herramientas de homogeneización. Y, en vez de la tentación a instalar ese super-mega-ERP que facilita el trabajo de estos pero coharta la capacidad de operaciones de las compañías (y fomenta la aparición de las hojas Excel rebeldes), creo que la solución es generar o crear capas superiores de análisis que resuman la información necesaria. Podemos llamarlo Busines Intelligence, DataWarehouse o interfases xml como sugería Jose M en un comentario a luis.

En un símil 2.0 que tambien alguien sugería, muchos utilizamos diferentes aplicaciones para diferentes funciones: LinkedIn para la relación profesional, facebook para la menos profesional, GoogleReader para seguir los feeds, del.icio.us, twitter, flickr para guardar fotos, plurk, etc (y hay infinitas más). Pero en casi todos los casos disponemos de fantásticas herramientas para conectarlos entre si (sean extensiones, widget o llámalo X)..

Esa página general de nuestra información (iGoogle, por ejemplo), ¿no sería el perfecto cuadro de mando de un responsable comercial o de un controller? ¿no es mejor que el mejor cuadro estático que podamos diseñar desde un ERP?