Llevaba tiempo pensando en escribir sobre esto y Fernando Polo lo ha servido en bandeja, en una de sus razones para usar twitter. Me refiero a la utilización (o el abuso) del teléfono móvil como excusa de intrusividad.

Como Fernando, es raro que llame a alguién, si no tengo mucha confianza con él, a su móvil directamente. Cuando no tengo más remedio que hacerlo, lo primero que hago es preguntar a mi interlocutor si puede hablar. Y es que la obligatoriedad del "always on" me parece muy negativa. No por si misma, si no por el mal uso que mucha gente puede darle. Ni siquiera a mis proveedores, donde podría hacer abuso de la posición dominante, se me ocurre llamar al móvil. Aún en caso de urgencia, llamo primero al fijo o utilizo el correo electrónico. Si somos un poco serios, son pocas las veces en que es imprescindible localizar en el momento a una persona.

En ese sentido agradezco disponer ahora de Blackberry y saber quienes de mis interlocutores la tienen. Si yo envío un correo electrónico y no me responden, asumo que esa persona tiene cosas más importantes que hacer que contestarme.

Por eso me parece que twitter funciona. Si quieres, abres twitterrific o twhirl y estás on. Si no, ya verás después las conversaciones que te interesen y tus directos. Desmitifiquemos un poco las ventajas del always-on y, de paso, pongamos un poco de educación en nuestras comunicaciones.

Revisando GReader, veo que Julio Alonso ha escrito también sobre esto. De forma más ordenada.