Alguno se acordará de la historia de mi amigo y su proceso de selección, del que desconfiaba por la sensación de "meterse en un lío importante".

Siguiendo los sabios consejos de los que saben de estas cosas, pasadas un par de semanas, se puso en contacto con el headhunter, para comentar el proceso y que le ayudara a identificar sus puntos débiles, ya que suponía había sido descartado al no ser contactado en ese plazo.

Mi amigo está muy contento ahora. Lo primero, por haber sido capaz de interpretar el estado de la compañía y lo que seguramente esperarían de él en esa situación. Lo segundo, por haber sido descartado del proceso. Y es que el headhunter le aseguró en su respuesta que "el puesto requiere una implicación "extra" en cuanto a horario, viajes, esfuerzo y dedicación que el cliente ha evaluado negativamente en las candidaturas con vida personal muy estabilizada".

Es decir, que buscan a un tipo asocial que no le importe trabajar 18 horas, viajar constantemente o bien a alguien que, no cumpliendo esos requisitos, esté dispuesto a aceptarlos por dinero. Mi amigo no encaja en ninguno de los dos perfiles así que, de momento, seguirá donde está. Y, seguramente, más contento.

Y es que a veces no hay como ver el exterior para apreciar mejor el calorcito que hace en casa.