Alguno se acordará de la historia de mi amigo y su proceso de selección, del que desconfiaba por la sensación de "meterse en un lío importante".
Siguiendo los sabios consejos de los que saben de estas cosas, pasadas un par de semanas, se puso en contacto con el headhunter, para comentar el proceso y que le ayudara a identificar sus puntos débiles, ya que suponía había sido descartado al no ser contactado en ese plazo.
Mi amigo está muy contento ahora. Lo primero, por haber sido capaz de interpretar el estado de la compañía y lo que seguramente esperarían de él en esa situación. Lo segundo, por haber sido descartado del proceso. Y es que el headhunter le aseguró en su respuesta que "el puesto requiere una implicación "extra" en cuanto a horario, viajes, esfuerzo y dedicación que el cliente ha evaluado negativamente en las candidaturas con vida personal muy estabilizada".
Es decir, que buscan a un tipo asocial que no le importe trabajar 18 horas, viajar constantemente o bien a alguien que, no cumpliendo esos requisitos, esté dispuesto a aceptarlos por dinero. Mi amigo no encaja en ninguno de los dos perfiles así que, de momento, seguirá donde está. Y, seguramente, más contento.
Y es que a veces no hay como ver el exterior para apreciar mejor el calorcito que hace en casa.

28 jun 2008 | 01:35 AM
Pues dale la enhorabuena a tu amigo por su acertada decisión. Seguro que no se arrepentirá. Y si alguna vez le entran las dudas sólo tiene que evocar esos momentos cuando les da de cenar a sus hijos y los lleva a la cama. Y es que, como dice el anuncio, hay cosas en la vida que "no tienen precio". Cada uno de esos momentos, cada vez que tienen lugar, ya desaparecen y haberlos vivido y poder recordarlos es lo único que nos queda.
5 jul 2008 | 11:49 PM
Me apunto el penúltimo párrafo como una definición clásica más del consultor.
Saludos,
JP
7 jul 2008 | 11:47 AM
JP, es cierto que encaja en consultor. Pero en este caso no era así, era una empresa "cliente". Y es que, como dice un dicho español, "en todas partes cuecen habas".