Aunque Dioni lo ha contado de forma mucho más entretenida, no me quería dejar como borrador el post que tenía a medias sobre twitter.

Esto de escribir con tanto retraso sobre las novedades a veces tiene cosas buenas. Creo que me apunté relativamente pronto a probar twitter. La verdad es que no tenía muy claro el por qué ni el para qué. Tampoco arriesgué a criticar demasiado pronto y así pude evitar una rectificación.

Hace apenas unos días he recordado lo útil que puede llegar a ser. En poco tiempo, he podido compartir información sobre miniportátiles (o netbooks o como se quieran llamar) y sobre alojamiento web con personas con las que lo podría haver por correo pero con otras con las que nunca lo hubiera hecho de esa forma, quizás por tener menos confianza con ellos. Hace poco lo utilicé para una pseudoencuesta sobre correo electrónico.

¿El servicio? Si, a veces se cae. Pero no puedo decir que eso me parezca una tragedia. No es mi agenda. No publico todo lo que hago y puedo pasar sin twittear el tiempo que dura cualquiera de sus incidencias. De hecho, muchas veces han pasado días sin utilizarlo y no lo he echado de menos demasiado.

Y cuando estás de vacaciones y quieres estar un poco al tanto de lo que hacen tus conocidos/amigos/contactos, es mucho más fácil echar un ojo a la blackberry que ponerte a buscar una wi-fi o conectar un modem 3G (tarifas aparte).

Además, nosotros hemos aprovechado para crear una cuenta y utilizar el widget en la intranet para dar avisos cortos a los usuarios. Un pequeño toque dos-punto-cero interno, lo que no deja de ser una contradicción total, lo sé. Puede que algún día podamos lanzarnos a seguir las ideas de Fernando o Raúl y tener una presencia más real en la web. Aunque, si la web 2.0 es la web de las personas y nosotros solo trabajamos con empresas...¿debemos estar ahí sólo por ser la moda? Una buena pregunta para otro día.