Aunque tengo a medias el post del Acer, el Linux y demás "cosas técnicas", no quiero dejar pasar esto.

Como he comentado alguna vez, en mi compañía hay un gran porcentaje de personal joven y, en puestos administrativos, mayoritariamente mujeres. Muchas de ellas se han acogido a diferentes planes de reducción de jornada. En muchos casos esto supone una disminución del salario para ellas y del coste para la empresa a cambio de tener personas más contentas, agradecidas y que sacan casi el mismo trabajo porque se pierde mucho menos tiempo. Lo que en las escuelas de negociación llaman un win-win.

Pero hoy se ha producido un hecho sin precedentes aquí. Y es que ha sido un hombre el que ha solicitado esa reducción. En particular, una persona de mi departamento, un programador.

Dice que tras los dos meses que ha disfrutado de su hijo con la jornada intensiva, lo de volver a trabajar por la tarde y llegar cuando su hijo está ya cansado y con pocas ganas de jugar no le ha convencido (como información adicional, su hora de salida es las 18:00 con puntualidad británica). Ha hecho sus números y "esos euros de menos no me merecen la pena si la alternativa es llegar pronto a casa, esperar a que se despierte de la suerte y poder ir con él al parque  o a dar un paseo".

Por mi parte, ya le he dicho que adelante. He hablado con la dirección de RRHH y ninguna pega. En todo caso, tengo curiosidad por comentarlo con el Dir. Gen., para ver "por donde respira". Soy absolutamente incapaz de hacer una previsión fiable.

En todo caso, creo que es un buen síntoma que un hombre lo pida. Y mucho mejor será si la empresa lo acepta y toma con naturalidad.

Como diría algún amigo, "a más a más", me ahorro el 25% de salario de una persona más el extra del 33% aproximado que suponen el coste empresa de ese empleado, con lo que "mejoro" los ahorros del departamento de este esto año, mientras tengo la seguridad de que el rendimiento de esa persona no va a decrecer ese 25%. Y es que soy de los que piensa que la gente que es feliz en su vida particular y, además, en la laboral, rinde mejor.

(Y dando una vuelta más, puede ser hasta un buen movimiento defensivo. Si piensas que puede llegar el momento de que prescindan de alguien en tu departamento, tu coste mensual es menor que el de al lado, por lo que deberías estar más tranquilo. Este razonamiento es muy defensivo, pero puede ser interesante en los tiempos que corren.)