Suena mal, muy mal, pero es que no vale con poner nombres bonitos a las cosas para que se conviertan en cosas bonitas (el video de la crisis subprime lo cuenta muy bien).

Voy a contar una experiencia que estamos viviendo ahora mismo.

Tenemos un programador subcontratado de una consultora. Necesitábamos lanzar un proyecto en un entorno nuevo y la mejor forma de aprender era tirarnos a la piscina, pero usar como flotador una persona con experiencia que nos ayudara a montar la metodología básica y ese primer proyecto.

La idea era que esta persona estuviera todo el año con nosotros, pero con la "desaceleración profunda" y el precio del gasóleo de los meses centrales, la cosa se torció y decidimos terminar el 30 de septiembre. Finalmente, los típicos retrasos de proyecto nos llevaron a posponer ese final a 31 de octubre. Se lo comentamos a él y a su gerente de la consultora, que venía por aquí cada dos meses a ver si nos colocaba algo más.

En la última reunión, quedamos en que, por si acaso, me llamaría el día 15 para ver si se mantenía esa fecha fin... hasta hoy.

Hasta hoy quiere decir que ni me han llamado a mi ni a él. Este chico termina el viernes y no sabe ni donde tiene que ir a trabajar el lunes. Nadie se lo ha dicho y su única persona de contacto en la consultora ha dejado la compañía hace 10 días. Está sólo en un cliente donde no lo quieren el lunes y no sabe ni a quién se lo tiene que decir.

Como ocurrencia malvada, estoy por decirle que venga el lunes (falta nos hace) y cuando me llegue la factura decir "yo ya te avisé de que terminaba el 31 de octubre".

Supongo que yo soy un cliente pequeño y no hay que dedicarme mucho tiempo, pero me resulta muy llamativo y clarificador como se trata a la gente. Yo he estado sólo en un proyecto y es bastante duro. No tener nadie con quién compartir las cosas del día es difícil. Pero que encima tu supuesto jefe no tenga un rato para llamarte y decirte qué vas a hacer dentro de tres días es inaguantable.