Alberto Sagredo se queja sobre una entrega fallida de Apple y me pone en bandeja un post sobre métricas inadecuadas, de los que gustarían a Angel o a Mario y están tan lejos de los "momentos de la verdad" que en su día describía Antonio y me hicieron engancharme a su blog.

Restulta que supuestamente ayer él rechazó una entrega, que afirma que no se intentó realizar. Si tengo que elegir entre creer a Alberto o al transportista, elijo lo primero. Y es que una métrica inadecuada lo explica todo.

El reparto de "última milla" es la parte más completa (y cara) de la logística. Especialmente si la entrega es en domicilios particulares, donde las posibilidades de éxito en la entrega disminuyen mucho: las personas trabaja, el horario de entrega coincide con ese trabajo, etc. Pero, claro, alguién quiere medir la "calidad" de las entregas realizadas.

Y decide que la métrica debe ser las entregas realizadas en plazo (lo normal). Pero los números salen muy malos porque muchas veces van a entregar y no hay nadie en casa (aún estamos en la buena fe). Para arreglar los números (no las entregas), se decide que las entregas no realizadas por culpa del destinatario no deben contar como error. Y se denominan "rechazadas", "ausente" o cualquier sinónimo que traslada la responsabilidad del no-éxito al destinatario y no al transportista.

Y entonces aparece la picaresca. Como lo que en el sistema se marca como "Rechazado/ausente" no penaliza a esa franquicia, mientras que lo entregado suele penalizar, se decide que todo lo que no se entrega, bien por ausencia real o, simplemente, porque ese día no ha convenido realizar esa ruta o pasar por el punto, debe ser marcado en el sistema como "Rechazado/ausente".

El servicio no se realiza. La calidad real del servicio no es buena. Pero los indicadores son buenos y el "sistema de gestión de la calidad" funciona perfectamente ante cualquier auditoria.

El único indicador bueno debe ser el de entregas realizadas. Y lo que deberás adecuar a la realidad de tus destinatarios es el objetivo a conseguir. Si entregas en oficinas, no debes tener problemas de horario. En domicilios, si. Pues el indicador debe ser el mismo, pero el objetivo a alcanzar no. Y puede que un 3% sea un valor excelente en el segundo caso (o no, los valores son ilustrativos). No te esfuerces en convertirlo en un 0,3% modificando el indicador.

Por cierto, a algunos se les ha ocurrido hacer negocio resolviendo el problema de la última milla. ¿Cómo?. Eliminando el riesgo de ausencia real.