Las charlas de Navidad de la alta dirección, los comentarios informales de pasillo y algunas conversaciones indiscretamente escuchadas parecen ir en una dirección peligrosa. Los gestores de "mano dura" han estado un tiempo perdidos, escondidos entre el "cuidar a la gente" y "retener el talento". Pero en las vacas flacas se crecen. Y parecen disfrutar cuando la autoridad basada en el organigrama y el miedo se convierten en herramientas fácilmente utilizables.

Nuestro "jefe" (odio esta palabra, me suena a peli de indios), califica el año entrante como "interesante", como un filtro en el que se verá quienes son realmente buenos gestores, ya que es fácil navegar con la marea alta. Coincido con él. Es fácil vender consultoría/servicios/formación cuando los presupuestos de los compradores son elevados, pero seguro que ahora es más complicado y habrá que demostrar mejor qué se obtendrá a cambio de ese dinero. Lo mismo aplica internamente a los departamentos de TI.

Pero me aterra que a esta etapa "de crisis" le acompañe una ola de retroceso en la perspectiva para ver las cosas. No creo que esto deba ser una excusa para "apretar más" al proveedor, al empleado, al contratista...De acuerdo que no hay que pagar más de lo que valen las cosas, pero creo que pagar menos de lo que valen tampoco es una buena política a medio plazo.

Me molesta oir el mensaje de "ahora hay que trabajar más" si no va acompañado de "hay que trabajar mejor". Es cierto que en muchos círculos se ha perdido el concepto de sacrificio y esfuerzo. Pero veo complicado imponerlo desde fuera. Es algo que se palpa, que se adquiere por ósmosis, viendólo en los que tienes al lado y en aquellos que admiras. Y usar el terror para imponer una hora más o una tarea más no es más que asegurarte la huída de la gente capaz en cuanto vuelva a haber agua para navegar. Los que venimos de la consultoría en sus "mejores peores tiempos", vivimos aquello como un aprendizaje, lo adquirimos imitando a "aquellos a los que queríamos parecernos", con convencimiento. Rara vez recibías una "orden" de ese tipo. Quizás por eso lo vemos como algo más natural de cómo se ve ahora.

A los que están en ámbitos de gente más preparada, con menos miedo al exterior, esto les puede sonar raro. Pero en una empresa del "mundo real", con mozos de almacén, administrativos y conductores de camión, lo de que "el que se mueve no sale en la foto", creedme, es un arma efectiva para "manejar" un porcentaje muy alto de la plantilla. Y sigue habiendo muchos gestores que manejan mejor estas armas que las que, seguramente, moverían a cualquiera de los lectores de este artículo.