Hace poco escribía Raúl sobre el contrato fijo y hoy no he podido evitar recordarlo.

Esta mañana ha ocurrido algo que refuerza su teoría. Estamos preparando el plan de formación de este año para el departamento de sistemas. Como en casi todas partes, el presupuesto se reduce y hay que buscar alternativas de menor coste.

La gente de RRHH encuentra un conjunto de cursos bastante interesante (a priori) sobre diferentes materias: equipos y servidores Linux, Apache o mySQL en la parte de infraestructuras y, por ejemplo, javascript, java, php o xml para desarrollo. Están impartidos por empresas supuestamente recomendables en estos temas (IBM, SUN, etc...). Algunos son a distancia pero unos cuantos son presenciales (lo que, a priori, parece más interesante).

Pues aquí los resultados: la gente de infraestructuras pide unos cuantos de esos cursos: 2-3 por cabeza. Con un calendario razonable para no coincidir entre ellos e incluso repartiendo aquellos difíles de compatibilizar para luego poder compartir los conocimientos entre ellos. Autogestión perfecta.

Pero el equipo de desarrollo me indica unos cuantos que les interesan, pero matizan "Todos son de teleformación, ya que los horarios de los presenciales no nos encajan."

Es cierto que los presenciales son en horario de tarde. De 16:00 a 20:00, generalmente. Y que ellos salen a las 18:00. Pero que ni te plantees aprender algo nuevo porque te exige un pequeño esfuerzo horario me parece muy significativo. Sobre todo porque gran parte de nuestro desarrollo está realizado sobre VisualBasic o .Net, que son tecnologías tan eficaces y extendidas como poco "futuribles".

Hay gente consciente de que hay que estar aprendiendo cosas nuevas y que eso te puede costar un cierto esfuerzo y otros que no piensan mover un dedo por aprender algo más. Curioso en un sector que avanza cada día y en el que no avanzar es retroceder. Y a nivel personal, supone perder valor en el mercado.

Salvo que el mercado y el mundo exterior te den igual y ni te plantees que un día puedes tener que volver a salir a buscar un trabajo. Y esto, en todo momento, pero especialmente en la situación actual, me parece de una imprudencia increíble.

A lo mejor yo soy muy egoísta, pero si mi empresa me ofrece formación, y la considero útil, intento aprovecharla. Lo que aprenda me lo quedo yo. Y el día que deje la empresa, lo aprendido me lo llevo. A lo mejor ese es el problema, que yo sé que algún día dejaré mi empresa actual (o ella a mi).

NOta: La foto es del Flickr de Alberto