El otro día, Alberto Noguera criticaba a las pymes con una serie de argumentos más o menos acertados o demagógicos, según quién entrara a comentar.

Por otro lado, nos encanta hablar de web 2.0 (aunque ya haya algún desencantado), de cloud computing, de gestión de proyectos y modelos.

Y, de repente, llega el mundo real. Hemos iniciado hace poco las operaciones logísticas con un cliente con un formato similar a una joint venture. No hablo de un chiringito (al menos por números). Facturación de más de 15 millones de euros y, probablemente, alrededor de 100 empleados.

De cara a la integración de parte del personal en nuestros procedimientos y preparando esa integración "He visto cosas que los humanos ni se imaginan". En alguna delegación, para acceder a internet, tenían contratada un ADSL para cada uno de los 2-3 PCs. Nada de switches, routers comunes o red. Cada equipo, "su internet". Para compartir archivos se lo enviaban por correo electrónico (si, al de la mesa de al lado) o se pasaban un pen-drive. De antivirus, antispam o software con licencia, ni hablamos.

Pero en la central la situación no era mucho mejor. Existía una red LAN (algo es algo) pero ninguna segmentación de permisos o directorios...todo vale, vale todo. Explicando que aquí podían tener datos en el servidor que nosotros no veríamos, igual que ellos no verían los nuestros (simplísima gestión de permisos) les parecía ciencia-ficción. Por supuesto, de aplicaciones o ERPs, nada. Hojas Excel mutantes a diestro y siniestro.

Despues de haber vivido algunas integraciones de este tipo, estoy seguro de que este es el mundo real. Hay cientos o miles de empresas en España que facturan entre 5 y 30 millones de euros y siguen con Windows descargados del emule, sin antivirus, y gestionando todo con hojas de cálculo Excel (por supuesto, también pirata). Y a lo mejor, sólo a lo mejor, esto tiene algo que ver con nuestra posición en los rankings de productividad e innovación.