No me gusta regatear. Ni en mis compras particulares ni en las que aquí interesan, las profesionales.

Me parece que cuando pides propuestas estas deben reflejar lo que quieres al precio que el proveedor considera justo. Y espero que ese sea el precio del producto/servicio. No espero que luego si no es el elegido venga con un 5-10-20% de descuento. No me parece presentable. Si haces eso, no puedo evitar pensar que han intentado engañarme la primera vez.

Hemos pedido ofertas para un proyecto de cierto volumen, alrededor de 250.000 euros. Tras una selección entre cuatro, nos quedamos con dos propuestas casi idénticas en tecnología y precio (menos de 1.000 euros de diferencia).

Comunicamos al ganador y al finalista la decisión, ya que antes de firmar el acuerdo definitivo hay que poner de acuerdo a una tercera parte, algo que no debe suponer ningún problema.

Y el "finalista" llama al día siguiente para comentar que tuvieron ayer reunión de no-sé-qué comité con no-sé-cual manager y que pueden aportar fondos promocionales para descontar un 10%. es decir, casi 25.000 euros.

Moralmente, me apetecería obviar la llamada y seguir con el plan inicial.

Pero si puedo ahorrar ese dinero a la empresa, creo que debo hacerlo. Y eso implica llamar al proveedor seleccionado y pedirle ese dinero. Lo cual me resulta muy incómodo a nivel personal y poco ético en lo profesional. Y más aún si me dice que no puede hacerlo.

Así que una mañana que debía ser tranquila, de revisión de detalles técnicos se convierte en dar vueltas a la cabeza sobre lo que está bien o está mal y sobre la ética de los proveedores y, por qué no, de los compradores.

NOTA: La foto es de juoerr (en Flickr)