Hace más de un año comentaba la historia de una persona que iba a ser despedida por no "encajar" en la compañía. Lo hacía desde el punto de vista personal de tener una buena relación con ella y no saber bien como gestionar la información de la que yo disponía.

Finalmente me impliqué y conseguí que las tres partes: RRHH, su superior y ella misma aclararan la situación, hablaran sobre ello y, como consecuencia, continuara en la compañía.

El problema, en ese momento, era que esta persona no había entendido el mensaje que supuestamente se le había transmitido sobre como actuar en determinadas situaciones. Es imposible saber si el problema fue del trasmisor, del receptor o del medio. Pero lo cierto es que la comunicación no se había realizado. Y si no me hubiera interpuesto entre las partes y pedido que se repitieran esas conversaciones, se habría acabado con la persona fuera de la compañía.

Han pasado unos 15 meses. Y esa persona dejó la compañía el pasado viernes.

Las razones, las mismas que entonces. La fundamental el "no encaje" de una persona en una compañía. Y ese no encaje tiene mucho de fracaso de todas las partes.

Es un error de selección elegir a una persona que posteriormente se comprueba que no tiene sintonía con las formas de trabajar de sus compañeros (o, de otra forma, con la cultura de la empresa). Creo que se debe percibir si una persona tiene esa cierta flexibilidad imprescindible para saber jugar en diferentes condiciones.

Es un fracaso que los directivos de un área no sepan aprovechar a una persona claramente válida. Sea porque no has proporcionado el equipo adecuado, las instrucciones necesarias, la "información de entorno",... Si tienes gente buena, tienes que sacar lo mejor de ello, no crear problemas entre ellos (como ocurrió hace unos años en Fórmula 1 con McLaren).

Es un fallo personal no saber modificar o adecuar tu forma de trabajar al del lugar donde trabajas y las personas con las que lo haces. No digo que cambies por completo, que sería imposible, pero si que sepas adaptarte. Igual que no se hacen negocios de la misma forma en Londres que en Tokio o en  Argel, no es igual trabajar en una consultora americana que en una cooperativa riojana o una empresa familiar gallega. Y un profesional tiene que saber adaptarse a ello.

Y a mi me queda una sensación de cierto fracaso personal el haber intervenido en un tema para evitar una situación negativa para todos y quedarte con la sensación de que sólo sirvió para ganar un poco de tiempo.