Me quedo con ganas de escribir sobre este buen post de Dioni, pero la vuelta de vacaciones no permite, por ahora, ir a algo denso y me quedo con algo superficial para reiniciar la temporada.

Ayer por la noche viví una curiosa situación que describe perfectamente lo que yo entiendo y espero de todo esto del dospuntocerismo.

Esta con la agradable tarea de solicitar los permisos de entrada en EEUU para un viaje a Nueva York a finales de agosto con hijas y abuelos. Seis veces, seis, tenía que rellenar los formularios asegurando que, por ejemplo, mi hija de 6 años no había participado en el Holocausto no había sido criminal de guerra en la II Guerra Mundial.

Twitterdeck, mientras, me entretenía en un lateral de la pantalla. En ese momento, @yoriento re-tuitea una pregunta de una tal @hermanagilda, a la que no conocía de nada: "Alguna sugerencia personal para NYC? Sino, ya me sugiero yo misma".

La coincidencia y lo intempestivo de las horas me hizo "entrar al trapo" y contestar directamente. Nos envíamos un par de mensajes sobre recomendaciones.

Seguramente no es nada trascendente, ni es el paradigma de cambio de la sociedad que algunos suponen que acompaña a la "Web 2.0". Pero que una periodista en Talavera y un tecnológo de Madrid se pongan a comentar y compartir detalles de un viaje a Nueva York a las 11:50 de la noche sin conocerse de nada se parece mucho a que yo espero cada vez que paso por un blog, respondo un twitt o publico un post.

La foto es de felixe, en flickr.