Es una expresión "futbolera" para definir al entrenador que no arriesga en sus planteamientos y prefiere asegurar el empate que ir a por la victoria. En la mayoría de los casos, ir a empatar supone perder. Pero lo que siempre supone es el aburrimiento de los espectadores.

Ahora que llega el momento de la verdad y hay que decidir entre GApps y Exchange "in-company" me he acordado de esa expresión.

Antes de entrar en lo más opinable, lo más importante es conocer que los números son bastante parejos en nuestro caso. Seguro que para empresas muy pequeñas (<100 usuarios) el coste de los servidores y sus licencias implica ir al modelo GApps, y en las muy grandes (> 50.000 usuarios), puede que ese coste se reparta tanto que el modelo in-company sea más competitivo. Lo malo es cuando estás en unas cifras en que la diferencia de coste es poco significativa, una vez repartido costes y amortizaciones a, por ejemplo, cuatro años.

Como se solía decir en los '80 (según cuentan) "no se ha despedido a nadie por comprar IBM". Y ese es un buen argumento de venta de Microsoft Exchange. El sistema funciona. Funciona, realmente, muy bien. Los usuarios están acostumbrados a su interfaz (Outlook) y el cambio es una migración relativamente sencilla.

GApps tiene dos vertientes, la empresarial y la personal. En lo segundo, me encantaría lanzarme a la piscina. En cierto modo, ser pionero en un significativo cambio de modelo. Y entrar en una dinámica de evolución de herramientas que puede ser muy interesante y provechosa para la compañía.

En lo empresarial, no cabe duda de que supone un cierto riesgo. El "si funciona, no lo toques" no es un tema baladí en un entorno corporativo. Y cuando estás montando nuevas comunicaciones, nueva red interna, nuevo CPD, nueva base de datos, nuevo sistema operativo, virtualizando y otras cuantas cosas más, tener una que sabes que  va a seguir funcionando es un problema menos a gestionar. Además, las peleas con los típicos departamentos o directivos de los mismos que sabes que van a protestar es algo muy poco apetecible.

El punto que puede ser definitivo es que si adquieres ahora Exchange, compras una muy buena solución de correo electrónico de 2009. Pero GApps te ofrece una capacidad de evolución que puede hacer (seguro que lo hará) que en 2012 tengas un producto 100% diferente al actual. Ya sé que puedo ampliar Exchange con otros productos, pero entonces el coste de licencias hace que la comparativa no sea interesante.

Así que, a un par de meses de tener que arrancar lo definitivo, estamos con el piloto de GApps (que estamos seguros de que va a funcionar), pero sin tener claro que es lo que vamos a decidir. Y, para colmo, de los dos que tenemos que tomar la decisión el que era muy proGoogle ahora no ve tan mal Microsoft, pero el proMicrosof ha recorrido el camino contrario.

Nota 1: De las consecuencias del primer post que escribí sobre este tema, hablaré otro día.

Nota técnica: Es curioso que el concepto de las carpetas comunes de correo marque diferencias. En Exchange funciona y no supone una licencia más. GApps no lo tiene bien resuelto. Cuando tienes casi 100 carpetas de este tipo, la influencia en los números es brutal.