Hace mucho, mucho tiempo que no escribo nada. Aunque la pereza ha pesado un poco, la verdad es que estaba muy saturado de trabajo y, el poco tiempo libre que tenía, no apetecía estar cerca del ordenador. Mi GReader es una prueba de ello.

En los últimos tres meses (bueno, desde mucho antes realmente) hemos completado la edificación, preparación del edificio y traslado de las oficinas centrales de la compañía. Mover físicamente el lugar de trabajo de más de 400 personas, sus comunicaciones y sus sistemas es algo que agota a cualquiera. Desde la definición de las líneas de comunicaciones al modelo de papelera o el número de microondas a instalar en la cafetería-comedor, suponen la mayor lista de tareas que he afrontado nunca.

Lo bueno es que desde ayer, esa fase ha terminado. Ahora podemos discutir si hay pocas fuentes, si hay una extensión que no funciona o si en la televisión de la cafetería se debe ver Teledeporte o TVE1...

Las lecciones aprendidas de este proceso han sido muchas. Sobre colaboración (o no) de otros departamentos, sobre los que se ponen de perfil, los que niegan la realidad para no afrontarla, etc. Y sobre las personas que, ante una tarea casi-infinita, dan lo mejor de si mismos, asombrando a sus compañeros y a los que antes no les valoraban.

Ha sido la demostración de que no es necesario "motivar a tu gente". Tu gente (y tú mismo) se motiva sola cuando el reto es atractivo. Es normal que mantener en funcionamiento algo (sea una granja de servidores, una red logística o un almacén) no sea tan atractivo como diseñarlo de nuevo. Pensar qué quieres hacer para que "eso" funcione perfectamente ahora y sea capaz de crecer (en usuarios, requerimientos, rutas, etc...) es un reto ante el que cualquier profesional debe motivarse y dar lo mejor.

Y eso no depende de salario, tickets restaurante, horarios, etc. El reconocimiento y la satisfacción de hacer bien tu trabajo son los mejores elementos motivadores que hay. Las mismas personas que antes parecían arrastrarse para desarrollar sus tareas cotidianas han sido brillantes proponiendo alternativas, estudiándolas, valorándolas económicamente... Personas antes vista como grises en la compañía han sido nombradas, valoradas y reconocidas en reuniones de dirección y alabadas ante toda la compañía en algunas reuniones de grupo.

En fin, que tras un periodo intenso, mucho, ahora viene el aseguramiento de la conquista. Revisar esas líneas de fax que fallan, el proyector de la sala de formación, etc...Mil tareas que se pareceran cada vez más al rutinario día a día anterior, pero que depende de nosotros mantener la tensión y las ganas de hacer bien las cosas, aunque la meta a escalar sea menos atractiva.

Y, recuperando el tiempo, poder compartir muchas de las anécdotas, actitudes e incidencias vividas en estas semanas.

NOTA: Siguen pendientes los posts sobre la migración a GApps. No está olvidado el tema.